En medio de una gran incertidumbre sobre un posible rebrote del coronavirus, el cual pudiera orillar a los gobiernos a volver a confinar a sus ciudadanos, con todo lo que esto implica, celebramos unos pocos datos positivos en nuestra maltrecha economía nacional. El lunes pasado, el Instituto Nacional de Estadística y Geografía dio a conocer los resultados obtenidos en la balanza comercial al cierre del primer semestre del año; consiguiendo resultados superiores a los esperados.

Indaguemos: Para el periodo de enero a junio del año en curso, se registró un superávit en la balanza comercial de 2 mil 659 millones de dólares, lo que representa una cifra histórica en la antesala de la llamada nueva normalidad.

Para el tema de las ventas al exterior, se alcanzaron 183 mil millones de dólares, lo que representa un 19 por ciento más, según datos del propio INEGI. Las exportaciones, tan solo en el mes de junio, crecieron un 77%, lo cual observa una fuerte recuperación relativa a los meses de abril y mayo.

Especial atención a las exportaciones relacionadas con la manufactura, tanto en autos como otros sectores; las cuales marcan el reinicio de los miles de empleos en este sector, lo cual podrá reactivar el consumo en el país. Tan solo en el sector automovilístico, se presentó un aumento de 535 por ciento. Mucho de esto gracias a que fue considerado como una actividad esencial. Inclusive, en el orden de lo positivo, los bienes de capital subieron en cinco por ciento, impulsados por la ligera apreciación del peso en el periodo en cuestión.

En cuanto a las importaciones, se alcanzó la cantidad de 27 mil 529 millones de dólares, con una caída mayor en el consumo de mercancías petroleras, las cuales se contrajeron en 55 por ciento respecto del año pasado, mientras las no petroleras lo hicieron 18%.

Los bienes de consumo y los intermedios se colapsaron en un 43 y 19 por ciento respectivamente. Los derivados del crudo -como las gasolinas- cargaron con una mayor caída.

Si bien es cierto que las cifras anualizadas continúan siendo negativas, la reactivación económica ha comenzado su complejo camino hacia la estabilidad. A pesar de esto, el COVID-19 pareciera que no nos deja cantar victoria. Sin duda alguna, la recuperación será más larga de lo que esperábamos.

Existe demasiada incertidumbre y a pesar de que celebramos el hecho de este superávit, no debemos dejar a un lado la realidad en la que estamos parados, tanto en el plano comercial como en general. Un simple dato para ejemplificarlo: el comercio exterior del país fue de 60 mil 606 millones de dólares en junio, lo que representa un 17 por ciento menor en comparación con el volumen del mismo mes del año pasado y similar al promedio de 2012, es decir, un regreso al nivel de hace ocho años.

OVERTIME

Sin poder visualizar la luz al final del túnel en cuanto a las restricciones ocasionadas por la interminable pandemia, junto a crecientes tensiones comerciales, otra vez, entre las dos potencias mundiales; aquel eterno valor de refugio, alcanza máximos históricos. Durante siete semanas, el oro ha ido aumentando su cotización, convirtiéndolo en el activo más atractivo en la actualidad. Los futuros del oro para entrega en agosto de la bolsa neoyorquina se sitúan en mil 936 dólares la onza troy.

 @GmrMunoz