Iván Sosa
Agencia Reforma

CIUDAD DE MÉXICO.-Mientras se continúe con el uso del combustóleo para producir electricidad, Tula se mantendrá como la principal fuente de contaminación por azufre en la Ciudad de México, plantearon expertos.
«De seguir quemando combustóleo, Tula será la principal fuente fija de partículas. Con las normas internacionales ya no lo puede colocar fuera y el Gobierno opta por usarlo en la generación eléctrica, con todos los impactos ambientales», expuso el especialista en energía del Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO), Oscar Ocampo.
Durante 19 días en este año, la contaminación por dióxido de azufre (SO2), proveniente de la termoeléctrica de Tula, superó el límite marcado por la norma de salud, reportó el Sistema de Monitoreo Atmosférico (Simat). El umbral de la norma 022 de salud es de 196 microgramos por metro cúbicos para una hora.
Ocampo agregó que el 70 por ciento del SO2 respirado en la Ciudad proviene de la termoeléctrica de Tula, agregó Ocampo.
«Además de que Tula está pegada a la Ciudad de México, es la termoeléctrica más grande del País y más de 70 por ciento de su generación viene del combustóleo y lo demás del gas natural», puntualizó el especialista.
«El factor económico termina pesando mucho más sobre el factor de protección a la salud o el medio ambiente. Nos seguimos rigiendo por directrices de desarrollo económico que, inevitablemente, tienen un impacto», subrayó el coordinador de Ciudades Sustentables de Greenpeace, Carlos Samayoa.
La Comisión Ambiental de la Megalópolis (Came) indicó en un informe que la contaminación por SO2 registrada en la Capital tiene su origen en el consumo de combustóleo para producir electricidad en la planta Francisco Pérez Ríos, situada en Tula.
«Respecto al contenido de azufre en el combustóleo utilizado ha superado constantemente la especificación correspondiente, según lo dispuesto en la NOM-016-CRE-2016 (2 por ciento), reportando porcentajes de entre 3.6 y 3.9», anotó la Came.
El nivel de emisiones aceptable por la norma está muy lejos de la guía recomendada por la Organización Mundial de la Salud (OMS), en septiembre pasado, agregó Samayoa.
La OMS plantea que en un día debe lograrse que el SO2 respirado se limite a 40 microgramos por metro cúbico, la norma mexicana vigente desde febrero 2020 acepta 104 microgramos.