Estephany de la Cruz
Agencia Reforma

CIUDAD DE MÉXICO.-Después de un contagio de Covid-19 puede haber secuelas no sólo físicas, sino también emocionales, y pueden afectar la vida laboral y personal.
Al ser el primer caso en la compañía donde trabaja, Carlos Martínez, jefe de Mantenimiento y Nuevos Proyectos de Técnica Mineral, tuvo miedo por enfrentarse a una enfermedad nueva y la preocupación de contagiar a su familia. Tuvo secuelas, sobre todo emocionales que no le permitían tener un descanso correcto para laborar con ánimo y sin estrés.
Pero, a partir de que se implementó en su lugar de trabajo el modelo Empresa de Bienestar Libre de Adicciones (ELA), que imparte la Fundación Social del Empresariado Jalisciense (Fejal), comenzó a identificar sus emociones y a solucionar las que le provocan malestar.
“(El Covid-19) me quitó el sueño. No sé si era el temor o la misma enfermedad (…). Algo constante fue que dejé de dormir y llega un momento en que eso empieza a afectar todas tus cosas, te empiezas a estresar de todo, todo te molesta, todo te angustia”, compartió Martínez.
“Cuando empezaron las sesiones (del Modelo ELA) pude enfocar la raíz de donde venían (las emociones que le molestan), y cuando se vienen las situaciones de estrés en el trabajo y en la familia pues poderlas canalizar de manera más fácil. Me ayudó muchísimo el saber que los sentimientos no son buenos ni malos”.
El empleado, que tiene 16 años de experiencia, recordó que el programa también le ayudó a mejorar sus relaciones familiares.
“Sí tú estás bien con tu familia, en tu trabajo te va mejor”, destacó.
En cuestión laboral, y sobre todo al ser líder de un equipo, comentó que aprendió administrar mejor las cargas de trabajo y a ser más comprensible.