Iris Velázquez
Agencia Reforma

CIUDAD DE MÉXICO.- El tercer caso de ingresos agresivos de familiares a hospitales para ver a pacientes de Covid-19 en la Zona Metropolitana se registró en Ecatepec, pero en los nosocomios donde ocurrieron eventos anteriores, persisten las quejas por falta de información.
El pasado 19 de abril familiares de internos irrumpieron en el Hospital General de Zona Número 27 del IMSS, en Tlatelolco, pues aseguraban que desde hacía días no recibían información.
Trece días después de ese acontecimiento, las quejas persisten en ese nosocomio, dedicado en exclusiva a tratar a personas con síntomas del virus.
A las 11:00 horas personal médico debe proporcionar los informes. A las 11:30 aparecen dos mujeres con caretas y una lista. Debido a las medidas de contingencia, los familiares pasan en grupos de 10.
Entran y se sientan en sillas ordenadas según la cama, que fueron colocadas en un área común. No ingresan al hospital, pues el personal señala que es una medida aplicada en la Fase 3.
“Estable”, “Grave, pero estable”, “Grave”, es el reporte, según la cama.
Los reclamos salen a relucir. La señora Martha dice que los reproches se escuchan todos los días.
Informa que protagonizó “un pancho” porque le cambiaron el nombre a su marido. Él tiene 52 años. Se llama Octavio Rodríguez, pero por varios días, dijo, lo nombraron Octavio Muñoz.
“Me decían que no importaba, que con que me aprendiera el nombre de la cama, pero no, mi marido no se llama así. Se los dije varias veces y seguían diciendo mal su nombre”, cuenta la señora.
Juan dice que su cuñada lleva casi una semana hospitalizada. Su suegro es enfermero, y no entiende el porqué de los reportes tan escuetos.
“Nos dicen ‘está grave pero estable’, le digo a mi suegro ‘¿cómo va a estar grave pero estable?’, o sea, ¿para ellos es estable con que esté respirando?, y si dicen que ya salió positivo, digo, te tienen que enseñar un papel. Si dicen que no hay cura, ¿qué les están dando? Nada, no te dicen nada, por eso los desmadres”, señala.