Grupo Reforma
Agencia Reforma

Cd. de México, México.-Tanto en calles, como en el supermercado y el transporte público de la Ciudad, cada vez es más frecuente ver a personas que, en medio de la emergencia sanitaria por el Covid-19, optan por salir con cubrebocas.

Y aunque las guías originales de la OMS y los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC, en inglés) han dicho que el uso de las máscaras debe limitarse a quienes sufren el padecimiento respiratorio, cuidadores de enfermos y personal de la salud, esta opinión experta está a punto de cambiar.

Se prevé que la CDC ahora aconseje a la población en general el uso de cubrebocas no médicos, es decir, no los quirúrgicos ni las máscaras N95, sino los hechos de tela que hasta se pueden fabricar en casa, indicó Robert Redfield, director de la CDC.

Los cubrebocas caseros habrán de ser usados en espacios públicos.

De acuerdo con The New York Times, el directivo informó que hasta el 25 por ciento de las personas infectadas con el SARS-CoV-2, que provoca el Covid-19, pueden no mostrar síntomas, lo que complica el esfuerzo de contener la propagación del virus.

Al menos en teoría, es posible que el uso de cubrebocas no médico ayude, aunque sea de forma mínima, a reducir la transmisión del patógeno en la comunidad. La medida está enfocada a que el usuario de la máscara proteja a los otros en caso de que sea portador asintomático.

“Al estar hablando o exhalando, esas personas podrían estar expulsando microgotas, partículas que pudieran contaminar superficies o que se inhalen a las vías respiratorias de otros”, explicó Abelardo Elizondo, jefe de la división de neumología de la Sociedad Mexicana de Neumología y Cirugía de Tórax.

No obstante, autoridades sanitarias y especialistas también han expresado preocupación de que, en el pánico, las personas prefieran comprar el equipo de protección profesional, ocasionando escasez de los insumos que el personal médico necesita para enfrentar la pandemia.

“Hay que ser muy puntuales. Los cubrebocas quirúrgicos y los N95 se utilizan en el área de salud, con pacientes enfermos de las vías respiratorias o con pacientes que están inmunosuprimidos”, remarcó Elizondo. “No son para la población general”.

La anestesióloga Teresa Nava, quien por su labor usa constantemente cubrebocas quirúrgico, pide cautela ante el posible cambio de directriz por parte de la CDC.

“Necesitamos una recomendación de las autoridades sanitarias del Estado para el uso de cubrebocas no médico porque, si la gente no sabe cómo usarlo, hasta puede aumentar el número de veces que se toca la cara, por ejemplo.

“Pero, como médica, pienso que este cubrebocas de tela sí puede ayudar a las personas que, por su trabajo, están expuestas al público o son usuarias del transporte colectivo”.

Este grupo, agregó, debe saber que la tela del cubrebocas no se toca. La máscara se tiene que lavar al llegar a casa, mientras que a la persona misma se le recomienda bañarse y continuar con el frecuente lavado de manos.
Voces expertas
Artículos de investigadores señalan que los cubrebocas caseros o no médicos pueden brindar algo de protección, aunque sea reducida, contra las pequeñas partículas o secreciones que pueden entrar a las vías respiratorias e infectar a las personas.

Uno de los artículos es de Cambridge University Press, publicado en 2013 y titulado “Probando la eficacia de máscaras caseras: ¿Protegerían en una pandemia de influenza?”.

Los voluntarios fabricaron sus propias máscaras usando tela de algodón. Los investigadores descubrieron que el uso de estos cubrebocas redujo el número de microorganismos expulsados por los usuarios al ambiente, en comparación con el grupo que no utilizó ninguna tela de protección.

“Nuestros hallazgos sugieren que una máscara casera sólo debe ser considerada como último recurso para prevenir la transmisión de secreciones de individuos enfermos, pero sería mejor que no tener protección”, concluyó.

Otro, del 2012 y publicado en la Biblioteca Nacional de Medicina, de los Institutos Nacionales de Salud (EU), examinó el impacto de intervenciones no farmacéuticas, como el uso de cubrebocas y lavado de manos, en la transmisión del virus de la influenza en casa.

“Los resultados sugieren que la transmisión de influenza en el hogar puede ser reducida con el uso de las intervenciones no farmacéuticas, como cubrebocas e higiene intensiva de manos, cuando se implementan en etapas tempranas y de forma diligente”, expresó el estudio.

Elizondo aclaró que los cubrebocas no harán inmune a la persona en contra del patógeno, pero pueden ser una buena medida adicional al lavado de manos y el distanciamiento social, medidas que por ningún motivo se deben relajar o dejar de hacer.
Recomendaciones
– Continúa con el lavado de manos frecuente y el distanciamiento social. Un cubrebocas no te hace inmune al Covid-19.

– Haz tu propio cubrebocas con telas como el algodón. No compres mascarillas quirúrgicas o N95, el personal médico lo necesita.

– No compartas nunca tu cubrebocas.

– Evita tocar la tela del cubrebocas. Solo debes manipular los sujetadores de la mascarilla.

– Lava los cubrebocas caseros de tela con detergente y cloro.
¿Quién debe usarlas?
– Mascarilla N95.

-Personas en muy alto riesgo de contagio, como médicos y enfermeros con contacto con pacientes con Covid-19.

– Cubrebocas quirúrgico.

-Pacientes con Covid-19 o gente en alto riesgo de contagio, como cuidadores de los enfermos, personas inmunosuprimidas y personal de hospitales que no tienen contacto directo con los pacientes.

– Cubrebocas casero.

-Personas con moderado o bajo riesgo de contagio, como la población en general que tiene que salir de casa por algún motivo o trabaja en áreas con gran flujo de gente, como supermercados.

Fuente: Abelardo Elizondo, jefe de la división de neumología de la Sociedad Mexicana de Neumología y Cirugía de Tórax.