Fernanda Carapia 
Agencia Reforma

GUADALAJARA, Jalisco.- La protección a los caballos que tiran de las calandrias quedó en el papel.
A cuatro años de que se hizo la modificación al Reglamento de Protección Animal para prohibir las calandrias tiradas por caballos, todavía hay 39 carruajes turísticos circulando en el Centro de Guadalajara.
Anayeli Gálvez, activista animal, aseguró que los equinos siguen siendo víctimas de maltrato y el más recurrente es tenerlos al sol, sin agua fresca y trabajando con altas temperaturas.
Pese a que el reglamento establece que cuando el termómetro supere los 32 grados, las calandrias deberán parar y resguardar a los caballos en un lugar fresco, esta medida no se lleva a cabo y para prueba lo ocurrido en febrero.
Según documentos en poder de MURAL, la Unidad de Protección Animal sólo detuvo el servicio un día debido a las altas temperaturas, pero datos del Instituto de Astronomía y Meteorología (IAM) de la UdeG revelan que en este mes cuatro días el termómetro superó los 32 grados que marca el reglamento.
A finales de marzo, el titular de la Unidad, Juan Antonio Barragán, informó que desde que empezó el calor en la Ciudad se había detenido el servicio de calandrias cinco días; registros del IAM revelan que 25 de los 31 días que tiene el tercer mes del año la temperatura estuvo por encima de los 32 grados.
“Deben estar protegidos del sol y la lluvia, pero eso no se cumple, están en el sol aún cuando la temperatura es elevada. Según ellos están al pendiente, pero piden información por semana, pero eso no debe ser, tienen que medirla diario para que cuando suba a 32 grados suspendan”.
Pero eso no es todo, Gálvez aseguró que los equinos trabajan con lesiones que les provocan los arneses o equipo que se les pone para que puedan tirar del carruaje.
“Siguen teniendo lesiones que salen por los arneses, es como cuando te pones un zapato que te lastima, te hace una ampolla, algunos tienen esas lesiones ya hasta cicatrizadas y nada más les ponen pomada”, comentó.
Aunado a esto, se enfrentan al estrés de caminar por calles saturadas de tráfico, lo que ha provocado que los caballos se desboquen.
La activista acusó que la revisión trimestral que supuestamente hace el Ayuntamiento a los caballos para determinar si están en buen estado de salud son “simuladas” ya que la persona que las realiza Rubén Anguiano, tiene intereses por ser dueño de al menos un equino que tira calandrias.
“Es dueño de calandrias, tenemos documentación de que tiene uno, se llama “El Cabito”, y trabaja junto con Pedro Aguilar (a quien ya se le entregó calandria eléctrica)”.