Noé Magallón 
Agencia Reforma

GUADALAJARA, Jalisco.- La situación en los límites de Jalisco y Michoacán, donde el Cártel de Jalisco Nueva Generación (CJNG) sostiene una guerra contra Cárteles Unidos (CU), no ha mejorado pese al discurso oficial.

El sacerdote José Luis Segura Barragán, quien hace unos meses hizo público tanto el desplazamiento de pobladores de rancherías de Santa María del Oro como el uso de minas terrestres, confirmó a MURAL esta situación que, incluso, lo orilló a irse también.

«En octubre del año pasado fueron desplazados los habitantes de Zipoco (Santa María del Oro) y ranchos circunvecinos. Sí, los de las ‘cuatro letras’ han atacado a todas las rancherías de Santa María del Oro que se comunican con Zipoco, ahí hay un destacamento de soldados o la Guardia (Nacional)», explicó.

«Los de las ‘cuatro letras’ ponen explosivos terrestres en las brechas y enfrentan a los grupos armados de Los Reyes, Michoacán, quienes dominan en Zipoco y nunca han podido ir hacia la Cabecera municipal de Santa María del Oro».

Segura Barragán indicó que los jefes de los delincuentes de Los Reyes han ‘comprado’ a los medios locales y a las Fuerzas Armadas, que incluso han sido denunciadas por los habitantes de los ranchos.

«No se puede hacer nada porque los de Los Reyes están en continua lucha con los de las ‘cuatro letras’. Los dos grupos son crueles y tienen completamente dominados a los habitantes de esas regiones tan inhóspitas, por el miedo, la muerte, los cobros, las extorsiones y demás métodos terroristas contra la población.

«Yo salí de Las Lomas, Jalisco, por mi salud mental y para que otro sacerdote, sin mis antecedentes antinarquiles, se pudiera hacer cargo de todos, buenos y malos. Además que creí que ya nada más se podría hacer entre aquella gente. Se han seguido saliendo por asilo varias familias y otras han sido expulsadas».

El padre dijo que la disputa entre los narcotraficantes, incluso, impidió que se pusieran casillas el 2 de junio en localidades como Las Lomas, Tazumbos y Rancho Nuevo, en Jalisco.

«Los delincuentes pretenden controlar las rancherías de Santa María del Oro, además, porque se sienten protegidos para extorsionar a los aguacateros de Los Reyes, Peribán de Ramos y Buenavista, donde cobran cuotas a los limoneros. Temen los de Los Reyes que las ‘cuatro letras’ los invadan por los ranchos de Santa María del Oro».

En enero, Segura Barragán, entonces vecino de la zona adscrita a la Diócesis de Apatzingán, Michoacán, publicó un video en YouTube donde dio a conocer que los criminales habían expulsado de sus domicilios a cerca de 500 personas distribuidas en unas 150 familias. Las víctimas eran al menos de cuatro poblados: Zipoco, El Carrizo, Panales y Petacala.

También advirtió de una serie de explosiones que se habían intensificado en número.
Todo esto obligó al gabinete de seguridad estatal a reforzar la vigilancia en la zona.

De acuerdo con informes extraoficiales, hubo dos casos de elementos que pisaron minas terrestres y que perdieron la vida o que resultaron heridos, además de que vehículos de la Sedena y de la Policía del Estado resultaron dañados.

En febrero, este medio consignó que detrás de la violencia y desplazamientos estaba la rivalidad entre las células que encabezaban Santiago «Q», alias «Maguey», miembro del CJNG; y Luis Enrique «B», el «R5», de CU.