En ocasiones los equipos tienen bajo rendimiento, pero cuentan con cierta fortuna o inercia que les permite sumar victorias sin entregar su mejor versión o sobreponiéndose a temas como lesiones, ausencias y momentos difíciles en una temporada. Eso es lo que vive actualmente el Atlético de Madrid que semana a semana ve cómo los triunfos llegan sin importar el rival o su mismo rendimiento.
Ahora fue el Granada el que sufrió de esa suerte que trae el conjunto de Diego Simeone. Fue un partido bastante apretado con pocas llegadas a gol que se mantuvo empatado por más de una hora de juego. Las cosas parecían complicarse de más para los colchoneros cuando Marcos Llorente sacó un zapatazo de zurda desde las afueras del área a primer poste que terminó venciendo al arquero local por potencia. El gusto le duró poco al Atleti que se vio alcanzado en la pizarra solo tres minutos después gracias a una serie de rebotes en el área, Yangel Herrera terminó mandando al fondo la pelota con un desvío de Llorente incluido.
Nuevamente el panorama se iba oscureciendo cada vez más para el Atlético que veía cómo pasaban los minutos sin poder ponerse adelante. Al 75 llegó la jugada de la suerte cuando un disparo de Ángel Correa pegó en un defensor de Granada, la pelota hizo una parábola extraña que fue suficiente para convertirse en el segundo gol del partido. Los rojiblancos que en esta ocasión vistieron de amarillo fosforescente aguantaron el resultado llevándose una victoria más en la temporada. Estos tres puntos hacen que el Atleti llegue a 54 unidades manteniendo la diferencia de 8 puntos tanto del Barcelona como del Real Madrid a pesar de tener un juego menos que ambos equipos en lo que parece ser una de las oportunidades más claras para Simeone de sumar un campeonato liguero ante el dominio de los dos grandes de España que se ha mantenido durante los últimos 15 años.