Sineli Santos / Agencia Reforma

CIUDAD DE MÉXICO .-Ganar en Mónaco es el sueño que cumplió el mexicano Sergio Pérez después de 11 años y 5 meses de carrera en la Fórmula Uno.
Después de cruzar la meta del circuito callejero del Principado, el piloto de Red Bull tomó la bandera de México para subir con ella a lo más alto del podio.
En su recorrido, Pérez nunca estuvo solo. El casco edición especial con el que le rindió tributo a su compatriota Pedro Rodríguez, fue su amuleto de la buena suerte.
«Es un sueño hecho realidad. Como piloto sueñas con ganar aquí, después de tu carrera de casa, no hay otro lugar especial que quieras ganar. Para hacerlo y la forma en cómo lo logramos, simplemente lo hicimos un poco más difícil para nosotros mismos al final. Llevaba el casco de Pedro Rodríguez y hoy estará súper orgulloso.
«Ciertamente, en términos de historia del deporte, soy un gran admirador (de la carrera de Mónaco). Sabiendo lo que significa ganar una carrera como ésta, es muy especial y ocupa un lugar muy, muy alto en la lista. Y sí, ciertamente siento que en este momento (es muy importante porque) soy el único piloto mexicano, o incluso latinoamericano, en la parrilla», explicó.
Para ganar la carrera, Checo tuvo que exprimir al máximo los neumáticos medios y cuidarse el ataque del Ferrari del español Carlos Sainz Jr., que intentaba rebasar en los últimos minutos.
«Con el desgaste que tenía (en los neumáticos) era difícil no cometer un error y mantener a Carlos atrás no fue fácil. Fue una gran combinación, ya sabes, el equipo me decía qué hacer, cómo aprovechar al máximo y conseguimos que funcionara», reconoció Pérez.

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