La prohibición para realizar actividades recreativas en presas ha impactado la economía de comerciantes, quienes han visto caer sus ventas ordinarias. El problema se agrava por el desabasto de uno de sus principales productos de venta como es la cerveza, la cual ha dejado de ser distribuida en todo el país.
En un recorrido realizado por establecimientos de la comunidad Los Arquitos en Jesús María, cercanos a la presa del mismo nombre y hasta hace poco punto de reunión para familias enteras, constatamos que sufren los estragos de la Fase 3 de la pandemia del COVID-19. Gemma García, quien atiende la tienda de abarrotes en la zona, reconoce que ha sido difícil enfrentar el actual periodo, logrando subsistir de milagro. Explicó que anteriormente los fines de semana vendía antojitos mexicanos y hasta cena, sin embargo, la falta de visitantes a la presa, la obligó a suspender temporalmente ese servicio, sobreviviendo con la venta de refrescos y frituras principalmente.
“Le pedimos a Dios que vuelva la normalidad, hay días que esto está muerto. Ya ni cerveza tenemos y la situación es cada vez más difícil pues vivimos solamente de esto”, lamentó.
También Lupita, quien atiende el negocio familiar, señaló que desde que se activó la Fase 3 de la emergencia sanitaria, el movimiento de ventas se contrajo notablemente. Si bien, en su caso todavía cuentan con venta de cerveza, el encarecimiento de ese producto ha limitado al final al consumidor quienes optan por no comprar. De manera general la prohibición de concentrarse en la presa, les ha impactado a tal grado que los fines de semana, la zona se convierte en un pueblo solitario. “Sí nos ha afectado la verdad, antes de perdido sábados y domingos sobre todo se veía más gente, ahora no, prácticamente somos los habitantes de aquí quienes nos encontramos”, concluyó.