Al adelantar que la tasa de interés de referencia subirá cuando menos un punto y medio porcentual el próximo mes, el director del Centro de Investigación y Desarrollo Empresarial, Alberto Aldape Barrios, aseveró que para contrarrestar las presiones financieras en el mercado mexicano, la ciudadanía debe extremar precauciones si tiene deudas a tasas variables como las tarjetas de crédito comerciales y bancarias.

“Desde ahora deben buscar los mecanismos para disminuir los saldos vigentes pendientes o bien contratar aquellos créditos y comprar bienes y productos que realmente se necesiten a plazos y tasas fijas, así como elaborar los presupuestos de ingreso y egreso para planearse adecuadamente en este fin de año”, recomendó.

El titular del CIDE señaló que desde ahora se deben tomar las previsiones para transitar sin contratiempos el resto del 2018 y arrancar con certidumbre y claridad el siguiente ejercicio, porque existen elementos para pensar que habrá presiones financieras y que podrían repercutir en la economía familiar si no se organizan adecuadamente.

Señaló que si alguien tiene la oportunidad de allegarse de un patrimonio como una casa a una tasa fija y plazos largos, hay que aceptar esas opciones, pero sí se deben extremar oportunidades respecto a las tasas variables tanto de no contratarlas ni tener saldos elevados en las tarjetas de crédito si sólo se limitan a pagar los montos mínimos.

“En este momento existen instituciones bancarias que ofrecen tasas de interés hipotecarias que oscilan de 9.9 hasta el 13% anual, dependiendo de los montos y de los plazos. Éstos se han mantenido estables, al igual que los créditos de automóviles por la oferta desde las mismas armadoras que los financian; las tasas fijas en las instituciones bancarias oscilan entre 12 y 16%”.

En cuanto al crédito empresarial, mencionó que de acuerdo a los programas, las tasas de interés varían de un 14 a un 20% al año. Sin embargo, el crédito al consumo se mantiene como uno de los más onerosos, el más barato no baja del 52% anual, sin embargo, el más caro se puede encontrar en un 113% por año.

Comentó que a estas últimas tasas variables de los créditos de consumo hay que tenerles mucho cuidado y sólo aceptar aquellas que ofrezcan plazos fijos, además de asegurarse de que el bien que se va a adquirir sea una oferta que mejorará la calidad de vida de la persona o de sus activos, entonces sí hay que comprarlo.

“Sin embargo, si sólo se usa la tarjeta de crédito para pagar los saldos mínimos, entonces se generará un barril sin fondo, pues sólo se meterá dinero a una entidad financiera que puede generar un problema financiero en el corto plazo”, concluyó.