Adriana Dávila
Agencia Reforma

MONTERREY, NL.-La puerta principal del cuarto de autopsias se abre para recibir el cuerpo de un hombre joven. Está intacto y con una expresión de serenidad.
La muerte aquí no sorprende, no se le escucha solamente un día y tampoco se celebra. Se vive con ella a diario.
En México se celebra a los muertos un día al año. El festejo es un mosaico representativo de la cultura mexicana: folclor, comida, colores, fiesta.
El anfiteatro, a su vez, es gris y frío. Aquí a la muerte no se le extraña ni se le espera con ansias como cada 2 de noviembre.
Este espacio del Servicio Médico Forense tiene un olor agrio que cala hasta el estómago y el frío de los cuartos congelados eriza la piel, pero el doctor Isidro Juárez sonríe.
Sus jornadas desde hace 24 años transcurren aquí.
Como Perito Médico Forense, escudriña cuerpos en búsqueda de pistas sobre los decesos.
“El día que me trajeron aquí les dije que si podía buscar trabajo por otro lado porque a mí me gustaba atender a los vivos”, cuenta bromeando.
Prefiere no pensar en la muerte, porque dice que después lo persigue.
Va y viene entre las planchas de aluminio, donde realiza las autopsias, y los tres congeladores del Semefo, con capacidad para unos 80 cuerpos.
Recorre la sala explicando el uso de pinzas, taladros e indumentaria.
Mientras supervisa el ingreso del cuerpo recién llegado, confiesa que su verdadero temor es con las personas vivas.
De hecho recuerda uno de los casos que más le han impactado: la autopista a un menor de seis años al que sus propios padres lo golpearon hasta la muerte.
También recuerda trabajar en el caso de la muerte de la cantante Jenny Rivera y cuando el Semefo se convirtió en un estacionamiento tras la mascare en el Casino Royale, en 2011, en la que murieron 52 personas.
“Teníamos fila para la entrega. Era muy dramático”.
El doctor abre uno de los congeladores para ingresar otro cuerpo ya identificado con una etiqueta que cuelga de su pie.
La camilla, el cuerpo y el doctor desaparecen entre el aire congelado y las decenas de cuerpos cubiertos con sábanas en el interior, en una escena que se repite diariamente.