Por: Juan Pablo Martínez

No es de sorprender que en 80 años de existencia, un personaje pivotal en la contextura de la cultura pop como lo es la Mujer Maravilla jamás tuviera oportunidad de desplegar sus superheroicos talentos en la pantalla grande si consideramos el desalentador tratamiento que otros personajes femeninos provenientes de diversos medios (cómic, videojuego, etc.) han padecido en esta traslación debido a su tratamiento desleído que empobrece la naturaleza y construcción de dichos personajes o pretendían hacerlas ver como versiones estrogénicas de hombres. Tal vez sometida a esta consideración tanto el estudio Warner como la DC Comics decidió manejar la emigración de la icónica guerrera amazona al cine bajo la supervisión de una directora (en este caso, la añorada Patty Jenkins quien desde “Monster: Asesina en Serie” no había tocado un megáfono) que sensibilizara el relato a puntos donde el personaje principal permaneciera coherente con su representación en viñetas y a la vez imprimirle los rasgos necesarios para mantener el delicado equilibrio de una mujer fuerte y belicosa pero a la vez receptiva a su entorno.

El resultado es una película que se disfruta por la notable actuación de Gal Gadot como Diana de Temiscira y la energética dirección de Jenkins, pero que ocasionalmente frustra debido a un guion que no potencializa diversos aspectos de la trama a los puntos debidos y se conforma con la presentación de meros arquetipos y secuencias muy vistas en otras adaptaciones de cómic (particularmente “Thor” y “Capitán América: El Primer Vengador”). El punto fuerte son los primeros dos actos, donde se nos narra la creación de la Isla Paraíso o Temisicira por Zeus para protección de las amazonas, manteniéndola oculta a los ojos del mundo. La líder de estas aguerridas féminas, Hipólita (Connie Nielsen), vela por todas ellas, incluyendo a su pequeña hija Diana quien sueña con ser una combatiente como sus congéneres. Mediante un arduo entrenamiento lo logra, hasta que un día atestigua la llegada de un biplano a sus playas. El piloto resulta ser un espía llamado Steve Trevor (Chris Pine) quien informa a las amazonas de la Primera Guerra Mundial, conmoviendo a Diana al saber de las incontables muertes de mujeres y niños inocentes, por lo que decide acompañarlo de vuelta para frenar la belicosa actividad, pues está convencida que se trata de las artimañas de Ares, antiguo adversario, para destruir toda vida.

Atinadamente la cinta toma como punto de vista el de Diana, quien se muestra fascinada a la vez que horrorizada por nuestro mundo, lo que permite generar cierta profundidad dramática a la vez que nos vinculamos con su perspectiva, elemento requerido para continuar interesados en ella una vez que asume su papel de heroína y decide combatir a los enemigos alemanes, en particular un sargento ario llamado Ludendorff (Danny Houston) quien podría o no ser Ares con forma humana y su colaboradora, una química desfigurada apodada Dra. Veneno (Elena Anaya). Entre las virtudes que posee la cinta encontramos un ritmo fluido y sólido, actuaciones entusiastas y buena química entre Gadot y Pine, a quienes afortunadamente no se les pide que fuercen un romance hasta que éste brote orgánicamente. Desafortunadamente son demasiadas las casualidades, los azares y los puntos que se resuelven de forma muy conveniente los que no permiten el disfrute absoluto de la cinta al distraernos con elementos de cierta simpleza e inercia. Aun así, esta es la mejor cinta del Universo DC Extendido hasta el momento junto con “Aquaman”, sin que necesariamente sea una maravilla.

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