Por: Juan Pablo Martínez Zúñiga

Figuras históricas relevantes siempre serán materia de interés para la ficción cinematográfica, sobre todo si ésta desarticula los mitos que gravitan alrededor del personaje y procura una exploración centrada y honesta sobre el ser humano que se oculta en los libros de historia.
“Las Horas Más Oscuras”, reciente trabajo del cineasta inglés Joe Wright (“Orgullo y Prejuicio”, “Expiación, Deseo y Pecado”), realiza tal acción pero de forma más encomiable por abordar uno de los pasajes cruciales en la carrera de Winston Churchill, el primer ministro de Inglaterra durante la Segunda Guerra Mundial mostrado siempre como un hombre aguerrido y de convicciones indomables, pero aquí, gracias al incisivo guion de Anthony McCarten, accedemos a sus facetas más mundanas y frágiles, elementos aprovechados al máximo por el siempre comprometido Gary Oldman, quien da vida al malencarado estadista durante el primer mes en su cargo político con tal tersura y vigor que se trata, sin lugar a dudas, de uno de sus mejores trabajos. Wright por su parte mesura la grandilocuencia a la que pudiera prestarse un relato ubicada en este punto histórico generando un retrato casi íntimo de Churchill a través de una cámara que no deja de observarlo durante esos primeros días de mayo en 1940 cuando su primera gran labor será la confección y ejecución de la Operación Dínamo, una arriesgada maniobra de salvamento eminentemente civil -las fuerzas armadas británicas eran insuficientes- para los soldados varados en las playas de Dunquerque al verse sitiados por la imparable Marina y Fuerza Aérea alemana. La cinta muestra solamente la perspectiva del protagonista (si se desea apreciar la misión de rescate ya contamos con la película de Christopher Nolan estrenada hace tres años) para comprender los riesgos y compromisos que significó este plan tanto para su reputación como estadista -los Conservadores lo detestaban y el mismo Rey Jorge VI (interpretado por Ben Mendehlson) dudaba de sus capacidades políticas- como para sí mismo, pues sabía que arriesgar cientos de vidas civiles con el fin de salvar otras le sería condenatorio en todos sentidos. El Churchill que aparece en pantalla es un ser que aspira a volar hasta el Sol sin importar la fatalidad que conlleve, aún si esto le cuesta su cordura, humanidad y relación con su amada y fiel esposa (la excelente Kristin-Scott Thomas), por lo que el seguimiento argumental es apasionante y sensible, factores que se magnifican con la constante presencia de su secretaria Elizabeth Layton (Lily James), mujer honesta y sagaz que le muestra a Churchill la perspectiva del pópolo a la vez que lo orienta humanitariamente a modo de brújula moral.
La cinta se percibe completamente atípica a los proyectos similares que abordan esta época al enfocar el drama no en el campo de batalla con trincheras y soldados, sino en otro muy diferente: la arena política, donde cada decisión cuenta y cuesta. Aquí es donde el trabajo conjunto de Wright y Oldman brilla, pues logran una sincronía en cuanto a discurso y presentación del personaje sin que se extravíe en el mero biopic del History Channel, ya que el protagonista logra redondear los matices emocionales y psicológicos necesarios para darnos un personaje cabal y profundo y no otra biografía sustentada en el peso histórico del personaje. “Las Horas Más Oscuras” es, desde una perspectiva posmoderna, una historia contada desde una óptica moderna con instrumentos clásicos, dando un resultado por demás brillante.

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