Por: Juan Pablo Martínez Zúñiga

En el corazón de las tinieblas vietnamitas

La oscuridad cubre toda la escena, salvo una parpadeante antorcha que sólo le regala accesos ocasionales de luz al ojo para apreciar un entorno ruinoso, húmedo, agreste. Un hombre llamado Willard entra a escena mientras blande un machete, dirigido a otro que le da la espalda musitando reflexiones y alegorías a una grabadora. Todo termina con unas palabras que sintetizan el estado existencial de ellos y el mundo que habitan: “el horror… el horror”.
Tal imaginería es la que confecciona y urde este sueño demencial que encuentra refugio en la insondable jungla de una dantesca Vietnam en “Apocalipsis Ahora”, la obra cumbre sobre el estado mental que el conflicto con el país asiático inoculó en la psique de quienes participaron en ello mediante la línea narrativa creada por Joseph Conrad en 1899 con su cuento “El Corazón de las Tinieblas”, dirigida con una pasión inusitada por el aún creador de obras maestras Francis Ford Coppola, cineasta que aprovechó toda capacidad reflexiva del texto para canalizarla como nadie en la historia del cine (ni Kubrick o Stone) a un relato de exploración simbólica de cepa filosófica sobre la oscura sombra que proyecta en el alma de los hombres el destello abrasador del napalm.
Martin Sheen protagoniza como el capitán Benjamin L. Willard, un hombre desolado e inestable incapaz de mantener una relación social o sentimental que purga sus demonios mediante el alcohol varado en el caluroso Saigón (algo así como si Travis Bickle de “Taxi Driver” acabara en Vietnam), hasta que por sus pecados le es encomendada una misión: encontrar al coronel renegado Walter E. Kurtz (Marlon Brando), quien se ha internado en las profundidades de la selva a través del río Nung para comandar sus propias tropas montañesas en la Camboya neutral, por lo que deberá “terminar su jefatura con prejuicio extremo”, según los oficiales al mando. De ese modo, Willard se embarca a esta encomienda de búsqueda y destrucción acompañado de un pequeño grupo que se transformará en su ancla antropocéntrica durante la abstracta pesadilla que significa este viaje, el cual incluye la demencia californiana de un coronel (Robert Duvall) que adora el olor a napalm en la mañana mientras obliga a sus soldados a surfear en las inquietas aguas vietnamitas, un melancólico y casi amargo encuentro con unas modelos de Playboy varadas en la jungla y un fotógrafo norteamericano (Dennis Hopper) que es prácticamente un acólito de Kurtz. La travesía con tintes surrealistas culminará con el encuentro entre Willard y Kurtz de forma íntimamente cataclísmica, pues será un duelo de voluntades donde el espíritu más oscuro ganará.
Varias son las versiones que Coppola ha editado y mostrado al público sobre esta cinta ganadora de Oscares y la Palma de Oro en el Festival de Cannes, pero el montaje que se encuentra ahora en Netflix incluye dos escenas nunca antes vistas que, para no entrar en detalles, subraya la vileza con que la guerra trata al ser humano desde una lectura metafórica, añadiendo profundidad a ciertas secuencias del filme. “Apocalipsis Ahora” es uno de esos clásicos que deben verse cuando menos una vez en la vida cinéfila, tanto por su rica, intrincada y poderosa historia como por los potentes personajes que representan indiscutibles facetas del hombre en su estado más decantado y la suculenta fotografía del veterano Vittorio Storaro, quien le dota de propiedades cuasi líricas a lo abominable. Al final, todo se resume en unas breves pero elocuentes palabras que, en su sencillez, cauterizan lo que este filme lacera en nuestra mente: “el horror… el horror”.

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