Por Juan Pablo Martínez Zúñiga

En algún punto de la cinta, el curtido y recio Frank Hamer (Kevin Costner), un ex ranger famoso por sus numerosos arrestos e infame por una similar cantidad de muertos, interroga a Henry Barrow (William Sadler), el padre del famoso asaltabancos Clyde Barrow, quien junto a su compañera Bonnie Parker mantenían en jaque a las fuerzas federales y policíacas de los Estados Unidos a comienzos de la década de los 30’s. Durante la charla, un afligido Henry le relata una anécdota sobre la infancia de Clyde donde se robó un pollo. La narración remata con un simple “tal vez tenía hambre… tal vez todos la teníamos”. Los duros ojos de Frank sólo atinan a posarse en el suelo sin tener una respuesta concisa al respecto. Esta escena define muy bien las pretensiones del director John Lee Hancock (“Hambre de Poder”, “El Sueño de Walt”) en cuanto a las dimensiones éticas y morales que definen esta interesante y bien llevada película sobre los dos hombres que lograron ponerle fin a las andanzas criminales de los popularmente adorados Bonnie y Clyde, despojando de cualquier trazo romántico a la pareja de atracadores mostrando con claridad que, aún si se les consideraba como unos ‘Robin Hoods’ de la Depresión norteamericana eran, a fin de cuentas, ladrones y homicidas a sangre fría, producto de una época sin miramientos a las necesidades emocionales, existenciales o espirituales de la gente. Esto también dio lugar a hombres como Frank y su compañero Maney Gault (Woody Harrelson), quienes veían al mundo en un marcado blanco y negro pero con un sentido muy claro y personal de la justicia. La escena en cuestión culmina con la súplica de un desgastado padre ante la persecución de su retoño que, por favor, termine todo de una vez, concentrando en un solo momento el significado de la caza de los delincuentes más buscados en ese país durante ese cruento momento que padecía la nación del norte.
“Emboscada Final” es una cinta que busca generar un desarrollo argumental en base a las necesidades de sus muy humanos protagonistas y no sobre la actividad procesal que lleve a la captura de los carismáticos bandidos -aunque no está exenta de ello-, pues son sus respectivas preocupaciones las que le dan motor a sus motivaciones. En el caso de Frank, un compromiso desmedido hacia el deber, localizado en una trágica experiencia sufrida siendo adolescente y que lo ha orillado a aplicar todo el peso de la ley contra quienes la infringen a costa de su humanidad, mientras que Maney, dedicado compañero con una vejiga inquieta, encuentra en esta misión la posibilidad de expiar ciertos pecados del pasado. Ambos logran encontrar uno en el otro lo que necesitan para solventar sus respectivos extravíos y crear la fórmula perfecta para apresar a Bonnie y Clyde.
Hancock logra dirigir esta cinta con una gran atención a los detalles que constituyen la psicología de sus personajes sin caer en la rutina o el cliché y con un gran ojo para los detalles que conforman la convincente puesta en escena, trasladando al espectador a una muy genuina Norteamérica del año 1934 con atmósferas bien trazadas que no sucumben al mero enamoramiento del periodo histórico o artificiales. El conjunto se mantiene con solidez gracias también a un Kevin Costner y Woody Harrelson que saben mantener una dinámica integral para el dimensionamiento de la trama, pues aquí lo fundamental es el factor humano sostenido por un reparto de apoyo sólido que incluye a grandes actores como Katy Bates en el papel de una enérgica y rigurosa gobernadora texana que no está conforme en contratar a dos veteranos inadaptados a las nuevas técnicas de investigación y John Carroll Lynch, el fiscal que los defiende a cada momento.
“Emboscada Final”, por cierto terrible título en español, al poner de frente y sin consideraciones la sabida pero sin requerimiento de desgaste conclusión, es la perfecta contraparte a aquella mítica cinta de 1967 dirigida por Arthur Penn con Warren Beatty y Faye Dunaway, equilibrando la balanza sobre los legendarios Bonnie y Clyde de una manera sobria, madura e inteligente. Esta es una cinta que bien amerita una sesión de streaming por Netflix.

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