Por: Juan Pablo Martínez Zúñiga

La sordera existencial.

Usualmente, las películas que abordan algún tipo de enfermedad o discapacidad toman este componente argumental como el carro donde montan todos los elementos dramáticos para que ande por el desarrollo casi en automático generalmente en el camino de la autosuperación o la carga emocional que le significa a el o la protagonista el padecimiento en cuestión, pero en “El Sonido del Metal”, una interesante propuesta de Amazon Prime con la mirada puesta en algunos premios Oscar, surge algo distinto ya que aun cuando el personaje principal es un hombre joven que gradualmente va perdiendo el sentido del oído, su trayecto narrativo es uno que se sustenta en una exploración de su propia visceralidad y el sondeo de los aspectos circunstanciales de su incipiente sordera más que en la anacusia en sí, elementos armonizados por el excelente actor Riz Ahmed, quien logra crear un papel copioso en matices y tonos sin crearle a su personaje el rol de víctima.
Ahmed interpreta a Ruben Stone, un baterista en un dúo de death metal que descubre con horror cómo su audición comienza a evaporarse. Su novia Louise (Olivia Cooke), la vocalista del tándem metalero, lo canaliza con una comunidad ubicada en el campo donde se trabaja con personas sordas. El líder de este lugar, un veterano de la guerra de Vietnam llamado Joe (Paul Raci), es un hombre sensible y bondadoso pero estricto en cuanto al seguimiento de las reglas en su campamento, lo que al inicio conflictúa a Ruben, quien no sólo se encuentra ahí a regañadientes con tal de complacer a Louise, sino que busca por cualquier modo costearse una costosa operación de implantes cocleares que podrían recuperarle su acústica. Sin embargo, poco a poco comienza a integrarse con los habitantes de esta comunidad mientras aprende el lenguaje a señas, recuperando algo que había perdido mucho antes que el oído: el amor propio y su identidad.
El terso manejo de la historia y su balance adecuado entre el abordaje del impedimento de Ruben y su proceso de crecimiento como personaje y ser humano es gracias a la sensible dirección de Darius Marder, un documentalista y guionista que debuta en la ficción cinematográfica con esta minimalista y sensible producción, la cual ejecuta de maravilla su premisa gracias a un dramatismo autogestionado que no desperdicia sus momentos relevantes o sensibles, como la escena donde Ruben comparte una resbaladilla con un chiquillo sordo o durante una reunión familiar en casa de Louise donde todos charlan y cantan, hasta un llegar a un momento donde ella y su padre entonan una dulce melodía y el audio del filme se ajusta a la perspectiva de Ruben, callado y sombrío. De hecho, la edición sonora en esta película es otro componente narrativo, pues en varias ocasiones los sonidos ambientales (no hay una banda sonora tal cual en esta cinta) se adaptan a lo que nuestro protagonista percibe, involucrando al espectador a su silencioso mundo.
“El Sonido del Metal” es un trabajo formidable tanto en su manejo del drama como en el aplicado estudio que realiza de un discapacitado que rehúsa a verse como tal, ahondando en sus demonios y aludes existenciales para mostrarnos una cinta que exige de nuestra mente, ojos y por supuesto oído para apreciarla. Una de las mejores películas en el catálogo de Amazon Prime.

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