Por: Octavio Díaz García de León

 La idea: Baruch de Spinoza fue un pensador que abrió brecha para que la humanidad transitara hacia una sociedad secular, democrática, tolerante y basada en la razón. Trescientos cincuenta años después, los temas que él abordó siguen teniendo vigencia porque gran parte de lo que intentó combatir sigue siendo una amenaza.

Baruch o Bento de Spinoza nació en Ámsterdam en 1632 en el seno de una familia de prominentes mercaderes de origen portugués sefardita. Inicialmente se dedicó al comercio y luego se dedicó a estudiar los textos sagrados hebreos, ganándose la admiración de su comunidad por su inteligencia.

Pero pronto su pensamiento evolucionó influenciado por el racionalismo de Descartes, entre otros, de quien se volvió un gran estudioso y empezó a manifestar opiniones contrarias a la ortodoxia judía, que hicieron que, a los 23 años, sin aún haber publicado nada, fuera excomulgado y expulsado de la comunidad sefardita de Ámsterdam, en los términos más duros pronunciados contra un miembro de esa comunidad (Herem).

El Prof. Steven Nadler en su libro “Un Libro Forjado en el Infierno” estudia y explica las principales ideas, no del más conocido libro de Spinoza, la “Ética”, sino de su muy controvertido “Tratado Teológico-Político” que causó escándalo entre sus contemporáneos y en el que plasmaba sus ideas revolucionarias.

¿Por qué causó tanta controversia el Tratado? Dice el Prof. Nadler que no era para menos pues en el se niega el origen divino de la Biblia, descarta la posibilidad de que existan los milagros, identifica la providencia de Dios con las leyes de la naturaleza, desestima las revelaciones de los profetas y reduce la religión a un simple código moral. De las religiones organizadas dice que son supersticiones organizadas no enraizadas en la razón sino en la ignorancia y las emociones y quienes más ganan de esa situación son los ministros que las presiden.

¿Por qué es importante hoy en día recordar a Spinoza? Según el Prof. Nadler, históricamente Spinoza es sin duda uno de los proponentes más elocuentes de una sociedad secular, democrática y el más fuerte defensor de la libertad y la tolerancia en los albores de la era moderna.

Algunos de estos principios por los que se ha luchado a lo largo de casi cuatro siglos, siguen estando en peligro. El fundamentalismo religioso y su interferencia en las libertades individuales lo podemos observar en los países musulmanes, algunos de los cuales son gobernados por teocracias donde no existe separación entre Iglesia y Estado, y se imponen en los individuos ritos y supersticiones que afectan a la libertad. En dichos países tampoco existe tolerancia ni otro tipo de libertades que parecía que en pleno Siglo XXI dábamos por hecho.

También el crecimiento del fundamentalismo religioso en Estados Unidos por encima de la razón y la tolerancia, han puesto en peligro las libertades y la democracia en ese país. Esa influencia de los fundamentalismos religiosos en otros países también envenena el clima de libertades.

Existen países donde se viven fundamentalismos no religiosos, ideologías que coartan las libertades y limitan el desarrollo de las personas tales como el comunismo o el populismo. Este último ha surgido con fuerza en el mundo y el cual solo intenta preservar en el poder a dictadores autoritarios mediante la represión y la manipulación de las masas.

En estos tiempos en que pensábamos que el uso de la razón, la ciencia y la tecnología nos pondrían por encima de supersticiones, mentiras, intolerancia y otros comportamientos que atentan contra la libertad de las personas, es tiempo de no olvidar a grandes pensadores como Spinoza que nos señalaron el camino de la razón para disfrutar de libertad y tolerancia, permanentemente en peligro.

Les deseo un muy próspero año 2022 y les pido se cuiden del SARS-CoV-2 (Ómicron) por la nueva ola de infecciones que viene.

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