Por: Hugo Morales Lozano

En una época donde el streaming se ha vuelto más accesible al público, aún existimos personas como yo que vamos al cine y disfrutamos la función de una película. El tiempo avanza, los hábitos de consumo se han dividido, pero se mantienen los números para cada modalidad. Y mientras se multiplican las plataformas digitales, las salas se preparan para un nuevo capítulo en su historia.

Recientemente, la empresa Cinépolis presentó su nuevo servicio llamado “función sorpresa”, que consiste en adquirir un boleto en taquilla sin saber el nombre de la película hasta que estés sentado/a en tu butaca y hayas visto todos los anuncios. Una opción que aparenta ser arriesgada, pero que puede dar frutos si llega a las personas correctas.

Escribo que es “arriesgada” porque comúnmente la audiencia invierte en un género narrativo de su gusto, ve el tráiler, lee la reseña y/o le recomiendan cierto largometraje, siendo selectiva la razón de su visita. Dicho esto, el riesgo es que Cinépolis sea quien se lleve la sorpresa de no atraer más público a sus salas, pero el milagro está en que no todos/as tenemos el mismo comportamiento de compra.

Mientras algunas personas le dan seguimiento a una saga cinematográfica, muchas veces se asiste al cine simplemente para pasar el tiempo con la familia, pareja o amistades, con la intención de entretenerse y romper la rutina, pueden haber referencias de por medio, si hay varias opciones pueden ponerse de acuerdo, dejarlo a votación o a la suerte de una moneda, y es aquí donde la empresa originaria de Michoacán está persuadiendo: vivir una experiencia misteriosa.

Y de acuerdo a la emoción que transmiten en su publicidad, de animarte a ver una película sorpresa, esto también puede ser un punto a favor para aquellas producciones que no son la primera opción para las y los espectadores, como una que fue estrenada en febrero pasado, no diré su título, pero “clarividentemente” era una lección de cómo no presentar historias de superhéroes en la gran pantalla, con esta modalidad le pudo haber ido un poco mejor en taquilla.

El hecho de que este formato sea criticado en las redes sociales no significa necesariamente que sea una mala idea, en teoría debieron haber levantado un estudio de mercado que justificara su existencia, así como al público al que quieren llegar con esto, no como un favor, sino como una necesidad resuelta: la gente siente satisfacción y el negocio gana.

Independientemente de mis observaciones, será cuestión de tiempo para apreciar si este modelo resulta atractivo para la gente. De mí se acuerdan que, si esto pega, será replicado por la competencia a su manera.

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