Yarek Gayosso
Agencia Reforma

CIUDAD DE MÉXICO.-Checo Pérez tiene la habilidad de hacer correr velozmente a la afición mexicana detrás de él, incluso a los revendedores que estaban cerca de Ciudad de Deportiva.

De pronto apareció el ídolo mexicano para entrar al Autódromo Hermanos Rodríguez y cuando la gente se percató corrió inmediatamente tras el vehículo donde viajaba el piloto.

El mexicano les regaló una enorme sonrisa y saludos desde su auto, donde no bajó la ventana. Pero, la euforia no impidió que la afición lo ovacionara.

Carlos Emilio, de 11 años, tuvo lugar de primera fila y fue el primero en tener de frente a su ídolo, quien no pudo firmarle la gorra que portaba, sin embargo, es el mejor recuerdo que tendrá de este día.

«Sentí mucha emoción, lo tuve a la ventana ahí. Le dije que me firmara la gorra, pero no tenía pluma. Es algo que nunca voy a olvidar», contó el pequeño en entrevista.

Checo ya ganó su primera carrera con la afición mexicana.