Elthon García
Agencia Reforma

CIUDAD DE MÉXICO.-Nancy Lezama Salgado soñaba con dar clases a niños.
La joven, de 22 años, estudiaba la licenciatura en pedagogía en una universidad privada.
Aunque sus padres la apoyaban económicamente, también trabajaba para completar el pago de la colegiatura.
Era vendedora en una tienda del centro comercial Las Antenas, en Iztapalapa, lugar donde convivió por última vez con su novio Enrique y su hermana Tania.
“Ella quería seguir estudiando y prepararse para ser maestra y dar clases, eso era lo que siempre nos decía.
“Siempre intentamos darle todo, pero luego no era suficiente”, comenta Humberto Lezama, su papá.
Sentado frente al féretro de Nancy, recuerda la sonrisa y el buen humor que caracterizaba a su hija.
“Ella siempre fue muy alegre”, señala, mientras la voz se le quiebra y los ojos se le cubren de lágrimas.
Tania, de 15 años, sobrevivió y fue rescatada, pero permanece grave.
“Ahorita mi esposa está con ella”, explica.