Desde que se posesionó del Palacio Nacional, el presidente de la República sostiene que su administración y su movimiento de regeneración no son iguales a los gobiernos que le antecedieron y a los partidos con los que disputa el favor ciudadano, sin embargo el tiempo se encarga de contradecirlo, porque al menos en Aguascalientes el Partido Acción Nacional demostró que actúa igual que él cuando se trata de imponer decisiones.

En cuestiones de juegos de poder, el mandatario ha sido y es mano en la aplicación de medidas políticas y gubernativas que beneficien a los intereses que promueve, como el fallido propósito de alargar dos años el período del presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, que por varias semanas reflexionó y acarició esa posibilidad, pero finalmente, ante el cúmulo de acusaciones que recibió por no rechazar el obsequio presidencial, dijo que no podía aceptarlo porque iría en contra de sus principios.

Contrapuesto a lo anterior, hoy justamente hacen lo inverso el líder nacional panista Marko Cortés y el dirigente local Gustavo Báez, al buscar alargar el tiempo, en detrimento de quienes aspiran a ocupar esos cargos, que miran cómo manipulan el reglamento interno e imponiendo a los cercanos en puestos cruciales.

Aunque Cortés diga que el PAN evitó que los morenistas volvieran a ser mayoría absoluta en la Cámara de Diputados –lo que es hasta cierto punto ofensivo para los ciudadanos porque ellos fueron quienes decidieron con su voto cómo quedaría conformado el pleno legislativo-, a final de cuentas lo único que se alcanzó fue que al no haber una mayoría entonces todos los partidos tendrán que concertar aquello que exija cambios en la Constitución, pero perdió gubernaturas y el temor es que suceda algo semejante en 2022.

Los amarres que ha hecho el dirigente nacional para ejercer mayor control sobre la toma de decisiones tendrán un impacto decisivo en Aguascalientes, ante la cercanía de que resuelva quién será la o el candidato a la gubernatura, que estará en juego el año próximo. De su parte existe una preferencia franca para la alcaldesa María Teresa Jiménez, lo que tiene “enmuinados” a los varones y una dama, que no cejan en exigir piso parejo, pero como respuesta hay nuevas muestras de distinción para la presidenta municipal, que a finales de este mes pedirá por enésima vez licencia para que el 1 de septiembre asuma el cargo de diputada federal, barajándose la posibilidad que con el apoyo Cortés regrese a la alcaldía y al mismo tiempo continúe como diputada, al fin que sería sólo mes y medio lo que estaría en esa dualidad.

Más allá de lo que digan y hagan los que están en su momento, lo cierto es que por reiterada ocasión se comprueba que el poder tiene un magnetismo que atrapa y que permite ver sólo lo que conviene, por lo que hasta cierto punto es normal que el oficiante de las mañaneras alabe al que sirve a sus intereses y fustigue a los que se oponen, algo que se observa hoy aquí con aquellos que se han alineado al lado de la alcaldesa y los que están en rechazo, con la esperanza de que algo suceda y pueda revertir las decisiones, lo que entre más se tarde menos será la posibilidad de que lo logren.

LA MISMA PIEDRA

Se dice que es una blasfemia afirmar que alguien no tiene perdón de Dios, pero lo cierto es que hay quienes se esfuerzan por ser uno de los “elegidos” al averno, es el caso de los dirigentes de partidos políticos, que en cada elección cometen tantas faltas y omisiones que no le queda de otra a la autoridad electoral que imponer multas de varios millones de pesos.

Los castigos, a simple vista, podrían ser exagerados, pero no es así y menos cuando se sabe que ninguno de los líderes ni de los ex candidatos pagarán un solo centavo de su bolsa, sino que las sanciones se les descontarán de las prebendas que reciben cada mes del Instituto Estatal Electoral (IEE), consecuentemente, los que terminan pagando son todos los aguascalentenses, que aportan a la hacienda pública en impuestos y derechos.

Por lo anterior es difícil que algún día se pueda erradicar esta insana costumbre de gastar de más de lo autorizado en las campañas y presentar documentación insuficiente, ya que no hay castigo alguno para quien actúa mal. El día que los diputados locales tomen en serio su papel de “representantes populares” y hagan las adecuaciones a la ley que permitan cobrarle directamente a los responsables del desaguisado se terminarán los gastalones. Mientras se llega esa fecha seguirán actuando sin mesura, porque saben que sus actos no tienen costo alguno en lo económico y político.

En las campañas, previas a la elección del 6 de junio pasado, se observaba que algunos abanderados asemejaban ser Santa Claus o que tenían la varita mágica para resolver todos los problemas de la sociedad. En la más reciente, que si se hablaba de un bache en tal o cual calle ahí estaba el aspirante morenista a la alcaldía para taparlo con sus recursos, o que una familia pedía una despensa, ropa, calzado o algún apoyo para construir un cuarto estaban prestos los candidatos de los otros partidos.

Lo más lamentable de todo es que lo hacen al son de chunga, porque antes de iniciar el proselitismo se imparten cursos de capacitación a los responsables de los dineros, para que sepan cómo administrarlos y de qué manera deben presentar al IEE los informes contables, que luego son objeto de auditoría y es cuando salen los errores, principalmente falta de documentación que compruebe los gastos y que además esté expedida por empresas o negocios que estén bajo el escrutinio de la Secretaría de Hacienda.

A los morenistas les aplicaron 6 millones 130 mil 608 pesos; al PRI 3 millones 188 mil 828 pesos y al Libre 3 millones 051 mil 747 pesos. De la coalición Juntos Haremos Historia el castigo fue de 143 mil 823 pesos; al Partido del Trabajo 177 mil 861; a los morenistas 770 mil 243 pesos y a Nueva Alianza 38 mil 681 pesos, por lo que en su conjunto fue la multa más elevada.

De los correctivos económicos el 74% correspondió a los egresos sin reportarlos, eventos fuera de tiempo, registros extemporáneos de los gastos realizados, egresos e ingresos no comprobables y gastos no informados con veracidad.

Como era normal, los líderes de los partidos pegaron el grito en el cielo al considerar como “excesivo” el castigo, aunque no tenían otra opción que aceptarlos, pero sí, dejaron en claro que se pagará con una parte de las ministraciones mensuales que reciben. En algunos casos, como en el priismo, se habló que los enlaces financieros de municipios y distritos electorales deben informar el porqué fallaron, sin que se mencione que habrá castigos. Hubo quienes adujeron que son “nuevos” en el entramado político-electoral, por lo que les parece enorme la sanción que recibieron, aunque no pueden aducir que son novatos porque provienen de otros partidos en donde han tenido cargos, de manera que bien sabían lo que se iba a hacer en las campañas y si no cumplieron es porque saben que no tendrán que pagar de su propio peculio.

Cuando se impongan castigos a los directamente responsables se acabará este jueguito, en que el IEE y el IFE “rescatan” parte de las canonjías que por ley entregan a los malportados, pero a final de cuentas el único perdedor es el pueblo, que inerme mira cómo reparten, comparten, sustraen y recogen el dinero, lo que a ningún funcionario electoral le costó ganarlo.

VOZ DE ALERTA

Ojalá que el Instituto de Educación de Aguascalientes (IEA) tenga en cuenta el señalamiento que hizo Claudia Mayordomo Fernández, coordinadora del Centro de Ayuda Familiar de la Asociación Bienestar e Integración Familiar (BIFAM), sobre el rezago educativo de niños y niñas que habitan en comunidades vulnerables de Jesús María, al describir situaciones muy lamentables de los que no saben ni escribir su nombre, además hay alumnos de tercero y cuarto año de primaria con un retroceso en cuestiones académicas más elementales, “lo que ha sido terrible”, dijo, situación que atribuye en gran medida a la pandemia, por lo que tiene que haber un gran esfuerzo para lograr su nivelación. Es un problema que seguramente se da en otros municipios, por lo que bien haría el IEA en realizar un “barrido” para lograr mejores resultados.