Los adultos mayores enfermos se convierten en niños que necesitan mucho afecto, acompañamiento y ayuda para satisfacer sus necesidades, es por ello que quienes se dedican a esto necesitan tener mucho amor por su profesión y por las personas; éste es uno de los tantos aprendizajes de Liliana Esquivel Hernández, en sus ocho años como enfermera.
“Ellos se van sintiendo de alguna manera desplazados, por lo que sus necesidades de afecto se vuelven más grandes, al igual que sus necesidades de cuidados, porque ya no tienen las mismas habilidades y empiezan a sentirse como carga para la familia”.
Durante este tiempo en que ella ha ejercido su trabajo como enfermera, la mayoría de sus pacientes han sido personas adultas mayores con diversas patologías, psicológicas o psiquiátricas, con fracturas principalmente de cadera, afecciones pulmonares y secuelas de derrames cerebrales.
Para Liliana, en la formación de enfermería sí se les ofrecen a los profesionales, herramientas para el tratamiento y cuidado de las personas de edad mayor, sin embargo, para quienes tengan un interés mayor por trabajar con personas de estas edades deben tener iniciativa propia para seguirse formando por su cuenta.
Hay mucho campo de acción para las personas interesadas en trabajar con adultos mayores, sin embargo la falta de recursos económicos de parte de las familias hace complicada la contratación de una enfermera, que en la mayoría de los casos invierten el recurso en comprar todo el material que requieren para los cuidados.
La capacitación de los familiares es parte de las labores que los especialistas en enfermería deben desarrollar desde el momento en el que están en el hospital, justamente porque en la mayoría de los casos son finalmente ellos quienes se encargan de sus propios pacientes.
Sin embargo, estas situaciones le generan a la familia escenarios encontrados, porque por un lado necesitan trabajar para solventar los gastos, pero al mismo tiempo se les dificulta contratar a una persona externa a quien deben pagarle para cuidar a su enfermo.
Finalmente, comentó que en promedio un servicio como este cuesta entre 400 y 800 pesos, dependiendo de las necesidades de la persona enferma, así como los horarios.