El Dr. Idelfonso Martínez Aldana, titular del la Unidad Especializada en materia de Voluntad Anticipada, del ISSEA, reconoció que son pocas las personas que se han adherido al programa de cuidados paliativos en etapa terminal. Consideró que esto se debe al desconocimiento de este servicio.
Del 2009, al cierre de junio del 2019, se han adherido a la Ley de Voluntad del Estado 230 personas, lo que indica que en promedio sólo 23 personas al año han renunciado a la obstinación terapéutica, ante alguna eventualidad. Del total, 190 recurrieron al formato oficial del ISSEA y los 40 restantes lo hicieron ante notario público, en entendido de que los fedatarios deben enterar los casos al Instituto de Salud.
“De acuerdo a la Ley citada, hay dos vías para tramitar el Documento de Voluntad Anticipada (DVA), ante notario público o ante el personal de salud; los hospitales, cuentan con el formato que habrá de firmar el paciente en etapa terminal o algún familiar”.
En la Ley alusiva se precisa que el DVA puede solicitarlo cualquier persona en pleno uso de sus facultades mentales, que padezca una enfermedad avanzada, progresiva, degenerativa, incurable, irreversible y mortal. Para evitar mayor sufrimiento y agonía prolongada, la persona puede rechazar un determinado tratamiento médico, que propicie la Obstinación Terapéutica, que es la utilización innecesaria de los medios, instrumentos y métodos médicos, para mantener vivo a un enfermo en etapa terminal.