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Agencia Reforma

CIUDAD DE MÉXICO.-Mujeres indígenas de varias regiones del País suplicaron al Gobierno federal que haga cumplir la ley en sus pueblos, donde impera la práctica ilegal de vender a las niñas en matrimonio.
“Que por favor nos ayude el Gobierno a que ya se acabe esta mala costumbre de vender a las mujeres y tenerlas como negocio,” dijo María, quien fue vendida a los 13 años.
“Las hijas no son negocio, no son animales, no son propiedad. La autoridad municipal, estatal, federal, por favor que se vayan acabando esas costumbres.”
REFORMA publicó el 10 de mayo que el Gobierno del Presidente Andrés Manuel López Obrador, quién dice apoyar a los pueblos indígenas, no ha tomando medidas para frenar la práctica, atribuida a “usos y costumbres”, a pesar de que viola la ley federal.
Los hombres en comunidades indígenas de Guerrero y también en otros estados como Oaxaca y Chiapas pagan por niñas a partir de los 9 años desde 20 mil hasta 200 mil pesos o incluso con ganado o cerveza.
La práctica viola múltiples artículos de la Constitución, pero el Gobierno permite que la ley no se aplique.
En el artículo primero de la Constitución, por ejemplo, se prohibe la esclavitud en México, pero los hombres en estas comunidades venden a las niñas y las forzan a trabajar como esclavas.
“Aunque no te quieres casar te tienes que casar (…) No puedes opinar. No tienes derecho a nada”, dijo Bertha, otra mujer indígena que fue vendida como menor.
Por otro lado, el artículo tercero garantiza que toda persona tiene derecho a la educación; sin embargo, las niñas vendidas dejan de ir a la escuela y son forzadas a trabajar sin paga.
“Ya no fui a la escuela porque me pusieron a trabajar (…) A mi me quitaron ese sueño: de estudiar, de vivir, de ser feliz. Me quitaron mi derecho”, dijo María.
El artículo cuarto garantiza la equidad de género, manifestando que “la mujer y el hombre son iguales ante la ley”, otra edicto que se viola.
“Cuando eres vendida o comprada eres la propiedad del hombre y no puedes hacer nada sin preguntar primero porque te pegan, te maltratan y te dicen que no vales nada,” aseveró.
Además, la ley federal y de estados como Guerrero prohíbe que los menores de 18 años se casen, pero María dijo que todas las menores que conocía en su pueblo eran forzadas a contraer matrimonio antes de cumplir esa edad.
“Mi miedo más grande es que me quiten a mis hijas y que me las vendan, que ellas vivan el sufrimiento que yo he vivido. Si su papá se las lleva yo sé que las vende al primero que llegara. Hoy me atrevo a hablar por defender a mis hijas, porque no quiero que tengan esa vida. Lo creo y lo digo: ahorita hay muchas niñas que se venden”, lamentó .
Aunque el articulo segundo de la Constitución reconoce la autonomía de las comunidades indígenas también manifiesta que ellas deben respetar “las garantías individuales, los derechos humanos y, de manera relevante, la dignidad e integridad de las mujeres”, derechos que están siendo violados por la venta de mujeres.