Omar Fares
Agencia Reforma

GUADALAJARA, Jalisco.-El grito contra los porteros considerado por la FIFA como homofóbico es un constante dolor de cabeza para la FMF y la Selección Nacional.
El comité organizador del Preolímpico solicitó a los aficionados abstenerse de realizar el grito de cara a la Semifinal de mañana ante Canadá, en el Estadio Jalisco.
Fue precisamente este escenario el que sufrió un veto por el grito en la Liga MX, tras la Fecha 2 del Clausura 2020 entre Atlas y Puebla.
El protocolo, que tiene varias etapas, se activa de acuerdo al criterio del árbitro central.
La primera es que si el silbante detecta la conducta y ésta es lo suficientemente intensa, debe detener el cotejo y pedir al sonido local que exhorte a los asistentes a dejar de hacerlo.
La segunda fase estriba en detener el partido entre 5 y 10 minutos, si acaso continúa la conducta, y enviar a los equipos a los vestidores durante ese tiempo e insistir a la gente que cese el comportamiento.
En caso de que el partido se reanude y sigan los incidentes, entonces entra la tercera etapa que es al suspensión del encuentro para desalojar el inmueble y reanudarlo ya sin público.