Preocupa a la Iglesia Católica el aumento de suicidios en Aguascalientes. De acuerdo al vocero de la Diócesis, Carlos Alberto Alvarado Quesada, es un reflejo de la ausencia de Dios en el hombre y de una falta de carácter para poder afrontar las situaciones que se presentan en la vida, por lo que recalcó la importancia del trabajo conjunto entre familias, autoridades y sociedad en general para frenar esta problemática.
El portavoz de la Diócesis de Aguascalientes consideró que actualmente los adolescentes y los jóvenes viven un amor inmaduro que no tiene solidez y ante ello cualquier cosa los derrumba y tienden al suicidio.
Por lo anterior, dijo que la Iglesia Católica en la entidad prepara, a petición del Obispo José María de la Torre Martín, un documento que pronto será dado a conocer a la sociedad, en el cual trabajan el presbiterio y especialistas en psicología y sociología sobre los lineamientos que preocupan así como líneas de acción.
“No hacemos caso omiso de esto, porque no nos estamos uniendo a la globalización de la indiferencia, ser indiferentes a las realidades y situaciones que está viviendo el hombre de hoy en nuestra sociedad nos preocupa. La Iglesia como madre sufre cuando hay un caído, independientemente de las causas, y ora a Dios para que el hombre ante sus soledades, sus vicisitudes de la vida que va pasando, encuentre verdaderamente una esperanza”.
Carlos Alberto Alvarado Quesada recalcó que la sociedad en general, los padres de familia, maestros, las instituciones y los sacerdotes tiene que formar al hombre en carácter, “ya que actualmente somos de azúcar, tan livianos en la realidad, que cualquier cosa nos derrumba”.
El vocero de la Diócesis reveló que incluso en la confesión, a muchos sacerdotes les ha tocado atender sobre todo a jóvenes entre los 16 y 20 años con tendencias suicidas, mismos que presentan distintas problemáticas de índole económico, de amor, problemas con la familia, de trabajo o de divorcio, “que los traen de capa caída, con situaciones afectivas y diferentes causas, y les dice uno ‘tienes que ser fuerte, tener la templanza y decir, la vida sigue’. Hay ausencia de Dios porque no están en estado de gracia, no hay oración, no hay vida íntima con el Ser Supremo”, finalizó.