De manera imperceptible se avanza en la pérdida de los valores individuales y colectivos, bajo el ropaje de una modernidad que fija las condiciones de cambio. Poco se aprecia esa transformación en función del acoplamiento que hay a las formas de actuar y expresarse, por lo que se considera normal que acontezca.

Por tradición las figuras de los padres de familia y del maestro han sido las más respetadas y apreciadas, lo que se asimila desde los primeros años, sin embargo hay una corriente que busca reducir y aniquilar estas imágenes mediante la transculturación, introduciéndose canciones, series animadas y mensajes aparentemente inocuos que llevan toda la carga posible de sembrar en el subconsciente lo que se pretende.

En estas condiciones se introdujo, primero, que todos los seres pueden decidir sobre su cuerpo y bajo esta tesis debe haber libertad para ejercer la sexualidad con quien le plazca, el siguiente paso fue el aborto y el tercero la pastilla que evita el embarazo. Los padres que se oponen a ese tipo de actitudes son calificados de retrógradas y enemigos de la libertad individual de sus hijos, por lo que llegan a ser exhibidos, lo que lleva a que quienes están camino a esa experiencia prefieran guardar silencio y dejar que la situación siga su curso.

De cara a esa realidad los ministros religiosos hacen llamados a no dejarse arrastrar por el hedonismo y ceñirse a las normas morales y en respuesta reciben toda clase de insultos e incluso se aprovecha cuando alguno de ellos comete una falta para elevarla a su máxima potencia y “demostrar” que son igual de pecadores que aquellos que pretenden redimir, lo que lleva a minar su presencia y que poco a poco sean menos lo que crean en la palabra.

Por su parte, los profesores han sido tradicionalmente la imagen de una sociedad que progresa, que está en movimiento y que gracias a sus enseñanzas se fija metas por alcanzar, pese a ello los últimos años han sido de altibajos en el ejercicio de su labor. A los salarios exiguos que reciben se agrega las agresiones directas o subliminales y la promoción del acoso que llevan a cabo las autoridades educativas, por lo que hoy cualquier falta, por insignificante que sea, es denunciada como algo “grave” y que lleva a presentar al presunto infractor.

La reforma educativa que se promociona hasta el cansancio como la panacea social, no logra despegar con la fuerza innovadora que se dice, tiene, reduciéndose al rango estrictamente laboral. Lo que la disidencia señaló que ocurriría ya empezó a darse la semana pasada, al dictarse los primeros despidos por no acudir a evaluarse y que a decir de Aurelio Nuño, titular de la Secretaría de Educación Pública (SEP), continuarán hasta lograr que la totalidad de los mentores se sometan a los cambios.

De manera paralela, la Conferencia del Sistema Nacional de Evaluación Educativa (SNEE) aprobó el documento rector de la política nacional de evaluación educativa, que entre otras cuestiones establece la “difusión y uso de los resultados de las evaluaciones”, por lo que los productos que arrojen las pruebas serán del conocimiento general.

Es una decisión que aseguran, se apega a la transparencia tan en boga pero que tiene sus bemoles, porque al hacerse pública la calificación de cada profesor los alumnos sabrán si no alcanzó el nivel de sobresaliente, con lo que tienen elementos para refutarle cuando les exija que estudien.

Habrá quien señale que esto obligará a los maestros a ser mejores, pero es difícil que la totalidad sean unos “cerebritos”, por lo que aquellos que obtengan una calificación menor encontrarán resistencia de los pupilos que sabrán sacar provecho de este “balconeo” oficial.

Son obligadas las preguntas ¿qué se pretende? y ¿a dónde se quiere llegar?, porque al desvalorizar lo que representa el profesor se pierde uno de los últimos afectos que tiene la comunidad y más ahora en que se pide que los padres de familia y alumnos denuncien cualquier falla que tengan, con lo que lo que estarán bajo la lupa y aún cuando no tengan alguna responsabilidad de algo que ocurrió cerca de donde se encontraba, se le acusará de omisión.

Por una parte se les exige buenos resultados en la evaluación a los alumnos y por otra se quebranta su autoridad, lo que aún cuando no se reconozca significa un retroceso para el sistema educativo y lo opuesto a lo que se pretende alcanzar.

CASCABEL AL GATO

Las quejas se multiplicaban en los medios sin que alguien escuchara su voz, porque hablar de una demanda judicial no sólo es tardado sino que por el valor de la prenda salía más caro el caldo que las albóndigas, de ahí que miles de familias perdían sus artículos en las casas de empeño ante la imposibilidad de pagar los intereses.

Luego de años de denuncias, finalmente en 2014 al asumir la titularidad de la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco), Lorena Martínez Rodríguez decidió poner un hasta aquí a esos negocios, castigando 3,591 a nivel nacional, de los cuales cuatro corresponden a Aguascalientes.

Los propietarios actuaban sin problema alguno porque sabían que por uno o dos que recurrieran a los tribunales no mermaba sus ganancias, además que se arropaban en el convenio que aceptaba el cliente en donde se especificaba las condiciones, todas ellas de beneficio sólo para la empresa.

Para acabar con ese estado de indefensión y luego de estudiar jurídicamente qué se podía hacer, Lorena Martínez ordenó actuar sin mayor dilación, siendo de las primeras acciones que llevó a cabo y que hoy arroja un resultado favorable a la sociedad: de febrero a septiembre del presente año fueron sancionadas 3,591 casas de empeño, 433 más que el año pasado. Como parte de estas tareas, la Profeco realizó en estos ocho meses 5,385 visitas de verificación, 1,212 más que las reportadas el año anterior.

Una de las principales irregularidades que se encontró fue el porcentaje del préstamo, que conforme al avalúo de la prenda induce al error o confusión del cliente y en los contratos para la prestación del servicio ostenta un domicilio diferente en el que realmente está el establecimiento, lo que a la hora de una queja ante un juzgado dificultaría aplicar una sanción.

En acatamiento a las órdenes dictadas por Lorena Martínez, la delegada estatal Patricia Valadez informó que de 75 negocios supervisados cuatro fueron suspendidos al encontrarse serias irregularidades y de ellos uno sería sancionado con varios miles de pesos por negarse a la verificación.

Son negocios que han proliferado en localidades grandes y pequeñas a lo largo y ancho del país, ya que la facilidad que dan para aceptar toda clase de prendas se convierte en un gancho para las familias, que en un momento de necesidad no dudan en depositarlas, sólo que tardíamente se dan cuenta lo que significa la recuperación, principalmente tratándose de joyas y relojes finos o por las condiciones que imponen para el refrendo.

La firmeza con que viene actuando la Profeco asegura que dueños y directivos de las casas de empeño actúen dentro del marco legal, lo que es saludable para quienes acuden a ese tipo de negocios, que hoy saben que hay alguien que atiende sus demandas.

TIRAR DE LA LEVITA

La ciudad de Aguascalientes cumple mañana 440 años de haber recibido el título de Villa, aunque por tradición se celebra como la fundación. Fue el 22 de octubre de 1575 que se extendió el documento real que le daba esa categoría al pequeño poblado, creado como punto de descanso para los viajeros que iban o venían de la Nueva España (Ciudad de México), Nueva Galicia (Guadalajara) y Zacatecas. Es una fecha que también recuerda el nacimiento de don Mario Fernando Mora Legaspi, por lo que vaya una felicitación por éste y el otro acontecimiento.

 

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