Dada la escasez de recursos federales para infraestructura pública que se ha padecido en los últimos cuatro años, los industriales de la construcción se han esforzado por dedicarse a la obra privada y es así como han logrado sostener sus empresas, así como el nivel de personal contratado, pues la curva de inversión en obras se ha invertido y hasta en un 75% son trabajos particulares.

Así lo dio a conocer el presidente de la Cámara Mexicana de la Industria de la Construcción, Ángel Palacios Salas, quien comentó que, para el 2022, es poco lo que se espera, pues, si bien en los últimos tiempos, el Gobierno del Estado ha apoyado en mucho a este sector, con las obras públicas garantizadas en su gran mayoría a las empresas locales, se entiende que, al ser cierre de sexenio, la infraestructura disminuirá.

A estas alturas, las obras públicas en todas las dependencias son menos, en cambio, las empresas de la construcción demandan oportunidades de trabajo, pero la oferta es limitada, de ahí que en la obra privada es donde se han fijado metas.

Es en este sector, según dijo el presidente de CMIC, en el que se sigue invirtiendo sin mayor dificultad: “está invertida la curva; anteriormente, la IP invertía el 30% y los gobiernos, federal, estatal y municipales, el 70%; actualmente, la curva está invertida: 75 son obras privadas y 25% del sector público”, y esto hace que el sector se encuentre contraído.

Han sido, reiteró, tres años sin inversión federal pública para el caso de Aguascalientes y la que se ha hecho es mínima, tal vez una cuarta o quinta parte de lo que se tenía acostumbrado anteriormente y han sido básicamente en dos sectores principales, como son de infraestructura, a través de la SCT y de la Conagua; “estamos completamente sin apoyos ni recursos destinados al estado”.

Palacios Salas recalcó que, para el 2022, las cosas no pintan distintas y es que, para este 2021, la SCT tenía considerada una inversión de 220 millones de pesos y finalmente sólo se alcanzaron 174 millones, “de por sí fue poco y le quitaron casi 50 millones. Es difícil y el año 2022 será similar”, consideró.

Aunado a que algunas obras de la iniciativa privada siguen detenidas, como es el caso de la construcción de un centro comercial de inversionistas de Monterrey, al norte de la ciudad, por Paseo del Molino, que estuvo proyectado desde 2019 y en 2020 fue imposible su realización debido a la pandemia, no se ha reactivado ese proyecto, aunque se tiene esperanza de que constructores locales participen en ampliaciones o construcciones de naves industriales, ante el anuncio del arribo de nuevas empresas a instalarse en la entidad.

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