Diana Hernandez De Paz 
Agencia Reforma

CDMX.- El oficial Arturo Bautista no había visto la muerte tan cerca, pese a estar en medio de balaceras, persecuciones a toda velocidad y situaciones de alto riesgo.

Aunque padece diabetes desde hace varios años, su salud tampoco había sido un impedimento para salir a las calles y combatir a la delincuencia, hasta que el Covid-19 sacudió a la Ciudad de México.

Junto con otros elementos vulnerables por sus condiciones de salud, a inicios de abril fue enviado a su domicilio para prevenir contagios.

Sin embargo, en su caso la medida no fue suficiente y contrajo el virus a principios de mayo.

En pocos días sus síntomas se agudizaron y lo mantuvieron en vilo por cinco semanas, al punto de aguardar la muerte.

“Es horrible, me la pasé tirado en la cama con fiebre, dolor de cabeza y no me podía mover del dolor.

“Hubo un día que hasta llegué a pensar que me iba a morir, ya no podía ni respirar y sólo esperaba la hora”, recordó Bautista.

El agente tiene 29 años en las filas de la Policía capitalina y de 2015 a 2019 tuvo el cargo de subdirector del Sector Buenavista, uno de los más conflictivos de la Ciudad.

Durante esos cuatro años al mando, destacó por capturar a extorsionadores, rescatar a una niña que fue agredida sexualmente y detener a un miembro de la Unión Tepito.

Con toda esa experiencia a cuestas, jamás imaginó que un virus estuviera cerca de doblegarlo y ahora continúa en la lucha para sobreponerse.

“Yo tampoco creía que existiera hasta que me infecté y me tocó vivirlo”, reconoció.

“Estuvo muy fuerte, los síntomas están cabrones, pero creo que ya pasó lo peor y ya voy de salida, es lo que me dicen los doctores”.

Pese a que aún resiente los embates, no pierde el ánimo de volver a portar el uniforme de la Secretaría de Seguridad Ciudadana y reincorporarse al Sector Quiroga, en Gustavo A. Madero, donde ahora se encuentra asignado.

Cuando el tratamiento médico aún no surtía efecto y su estado de salud era crítico, Arturo Bautista sufrió otro revés, pues el Covid-19 le arrebató a su madre.

Pese a que la señora María Matilde se aisló a los primeros síntomas y tenía monitoreo médico, en menos de una semana se agravó su condición y falleció el 28 de mayo.

“Ella empezó con gripa, a los dos días se le complicaron los síntomas y le pusieron oxígeno. Al cuarto día me hablan para avisarme que había muerto”, lamentó.

Debido a las restricciones por la contingencia sanitaria, el policía tuvo contacto por última vez con su mamá casi un mes antes y tampoco estuvo presente en su funeral.