Daniela Perales Bosque

Los índices de personas en prisión están por los cielos. México se encuentra entre los diez países del mundo con mayor población encarcelada según la 13ava edición de “World Prison Population List”. El problema del encarcelamiento en México es muy grande y existen varios problemas en ello.
Primero que nada, las razones por las que las personas son detenidas y juzgadas, en muchos casos y me atrevo decir que la mayoría, son por injusticias y falta de una defensa justa y humana. Todos tienen derecho a un juicio y una defensa, pero si esto se hace con mala calidad, no se puede esperar un resultado benéfico para el juzgado. (Falta de buenos abogados, probablemente de manera Pro Bono).
En segundo lugar, está la cantidad de presos que se encuentran por prisión preventiva. Existen ciertos delitos que la ley determina que el inculpado sea puesto en prisión preventiva hasta que se lleva el juicio y se determine el veredicto; sin embargo, el problema de ello es que sólo introducen más personas a la celda y nadie está saliendo por el término de su condena, lo que genera una saturación en la población dentro de cada celda y del propio reclusorio, ya que hablamos de más personas que distribuir, alimentar, brindarles servicio médico (sencillo), entre muchas otras necesidades básicas humanas.
Como tercer lugar, encuentro como razón las deplorables condiciones en que se encuentran las cárceles: celdas, baños, en general todas las instalaciones en muy mal estado. El hecho de encontrarse preso, la razón por la que sea, no hace merecedora a una persona de este tipo de condiciones inhumanas. ¿Dónde queda la dignidad de los presos? ¿Hace falta una mayor distribución de ingresos para las cárceles? O ¿por qué se mantienen así?
Por último, me gustaría hablar sobre la inseguridad que se vive en las cárceles, los índices de violencia, inseguridad, tortura, violaciones, robo, son demasiadas las injusticias dentro del centro de reinserción, pareciendo una ironía. Además de la participación y presión del propio narco, imposibilitando la seguridad por la policía.
En conclusión, reafirmar que los presos son un porcentaje alto en nuestra sociedad y pareciera que han pasado a ser marginados y olvidados. Vale la pena cerciorarse de lo que sucede para poder atender las necesidades, los derechos humanos y priorizar los recursos que se necesitan para su desarrollo.