Carlos Reyes Sahagún / Cronista del municipio de Aguascalientes

Casi concluyo con esta entrevista con el señor Víctor Gasca Arias, que en 2019 restauró la escultura de la Virgen de la Asunción, con motivo del centenario de su llegada a esta ciudad, y ahora Gasca me cuenta sobre los diversos procesos de restauración que ha sufrido la imagen, que en alguna medida han propiciado una especie de ocultamiento de lo original. Sobre eso va mi siguiente pregunta: ¿En este caso, cómo conocer la originalidad? Gasca responde: “con calas estratigráficas, una liberación previa, identificación de materiales, desde lo que tenemos ahorita, el repinte, el último, hasta la base de imprimación, hasta la original, donde se va a aplicar, sea un pigmento, sea un acabado metálico. Un pigmento para hacer los encarnados o carnaciones, que le llaman, para mimetizar el tono de una piel y sus características, enrojecimientos, venas, etc. Ese es el encarnado: rostros, manos, pies, y las policromías, que pueden ser los colores con los que se van a embellecer, y los acabados metálicos, que normalmente son muy comunes en el arte sacro, donde puede haber plata, oro, etc.”.

A propósito de las calas estratigráficas, permítame citar la definición que aporta el sitio de Internet “Monumento A-Temporal”, y dice: Una Cala Estratigráfica es el análisis de los antecedentes de los materiales que han sido parte de un edifico durante años, se podría decir que son las capas de pintura, barniz o material constructivo que posee un muro, un barandal, balcones u otros componentes del edificio.

Es por ello que a través de ese análisis podemos conocer la historia de los cambios que fue sufriendo el inmueble a Restaurar.” Entonces, quite la palabra edificio y escriba “escultura”, y ya estamos. Esto es muy común en edificios históricos. Si entra en uno de ellos y de pronto en una pared ve un cuadrito de otro color, no mueva la cabeza en señal de desaprobación, por lo que considera como un descuido de los albañiles, que dejaron esa parte sin resanar, no. Justamente esa es una “cala estratigráfica”.

¿Hay un conocimiento de las prácticas de la época? Digo, porque de acuerdo con lo anterior, es obvio que los tiempos aportan nuevas técnicas; nuevos materiales, y entonces encontrarlos supondría estar en posibilidades de fechar las intervenciones; o al menos eso creo. Gasca contesta: “Mil novecientos cincuenta y tantos, tenemos como base cuando se le hizo un decorado, y los testimonios están ahí. Era oro legítimo, la aplicación fue manual, no hubo aerógrafo (spray), no había, no lo usaban. Ya existían las compresoras, pero no usaron una. En esta última vez de 2010 sí. Entonces, desde ahí. Ya tenemos un antecedente. Pero aparte tenemos una serie de fotografías, y vemos esa pérdida consecutiva de su belleza; de su armonía. Es que la virgen tenía hermosura y se la fueron echando al pasito, al pasito.

Siempre decimos nosotros que de buenas acciones, de buenas voluntades, se pierden hermosas obras. Entonces, de buena voluntad ¡Ah, pues yo sé pintar! ¡Ah pues le metieron mano! ¡Ah, pues yo encontré unas pestañas que son lo último en tecnología para estética! ¡Ah pues se las pusieron! ¡Ah con este barniz se va a ver más brillosita! ¡Ah pues se lo pusieron!, y así se fueron, y ahí tenemos los resultados”.

Hay algo que siempre me ha llamado la atención, siempre… Sabemos que la imagen es catalana. Pero, ¿y qué más? ¿Exactamente de dónde? ¿Quién la hizo y cuándo? ¿Fue una obra a petición? ¿Quien la encargó le dio al artista la idea de lo que quería? O su autor la hizo, la formó desde su mente y sus manos y quizá desde su fervor, como una obra más de las muchas que realizaba, para luego colocarla en un aparador, a la espera de alguien que pasara por esa calle donde tenía su establecimiento y se detuviera, atrapado por su belleza, por su mirada. -¡Rayos, qué mirada tiene! ¡Tan suave, tan tranquila; tan mujer…!- Se detuviera y entrara al establecimiento decidido a llevársela. ¿Cómo fue que vino desde Europa hasta Aguascalientes?

Gasca me cuenta sobre el pueblo de Olot, en Girona, una de las provincias de Cataluña. “Ahí hay una empresa que fue la que inició todo, el trabajo de construcción de esculturas, ya con técnicas un poquito más actuales, actuales de aquellos tiempos, porque estamos hablando de mil ochocientos cuarenta y tantos, que era el uso de pasta, cartón y tela. El arte de San Sulpicio, en Francia. Lo derivan, y aparece el arte cristiano, así se llama el taller, pero no creo que fuese de ahí porque si no hubiese aparecido su matasellos. No tiene ninguna identificación.

Tiene una serie de firmas y nombres que van a ser respetadas, de cuando en 2004 y 2010 fulanito y fulanita hicimos esto. Se los vamos a dejar. Están en la parte posterior de la nube, en la parte baja. Está la peana, un poquito arriba ahí están las inscripciones. –Se van a respetar porque hay que decir que ahí están, pero que se den cuenta de lo que hicieron. Porque lo que se pretende, lo que se va a encontrar, lo que se va a alcanzar es devolverle a ella su señorío, su importancia, su belleza y, sobre todo, su integridad, porque la restauración tiene que ser integral, íntegra. Se está trabajando la pintura, pero también se están trabajando las luminarias, ya se cambiaron, porque la teníamos con unos focos que parecía que íbamos a cocer pollos. Se retiraron y se pusieron luminarias acordes, específicas, características muy acordes a la conservación. Porque antes de llegar a la restauración tenemos que conservar. Es lo primero. Lo que le llaman restauración preventiva. La conservación va a ser fundamental, su mantenimiento, porque si no lo hay, no va a haber nada”.

¿Cómo la bajan?“Se va a proponer un sistema para bajarla, porque todavía la bajan manualmente. A ver, agárrale tú ahí, ponle un trapo, etc…. Calma es una escultura”. (Felicitaciones, ampliaciones para esta columna, sugerencias y hasta quejas, diríjalas a carlos.cronista.aguascalientes@gmail.com).