Carlos Reyes Sahagún / Cronista del municipio de Aguascalientes

En estos días he traído entre frontal y occipital un asunto de la mayor irrelevancia, que me encantaría dilucidar; un tema que a lo largo de la historia ha preocupado a personas sin oficio ni beneficio, y que ahora aprovecho en este viaje de la entrevista con el señor Víctor Gasca Arias, restaurador de la escultura de la Virgen de la Asunción de Aguascalientes en 2019, para ver si por fin saco algo en claro. Así que dada su disposición, preparo, apunto y disparo: ¿qué es la belleza? Se ve que también él ha dedicado tiempo a este tema, porque contesta casi de inmediato: “Lo que creo que alguien más que tú pueda apreciar también. Es la capacidad de poder crear emoción. De hecho quien no trabaja en esto con emoción, no sé qué está haciendo. En muchas ocasiones se han acercado a mí gentes que trabajaron, estudiaron alguna carrera de diseño de interiores, arquitectura, restauración. Y la pregunta es siempre la misma: ¿Cuándo vas a hacer que sientas lo que estás haciendo?, porque la gente se hace muy autónoma, muy mecánica y olvida que esto es sensibilidad, emoción. Es cariño, pasión. Si no tienes pasión por hacer las cosas, no te va a resultar”.

Del cuestionamiento anterior viene su pariente, cuya respuesta ya sé, pero me interesa conocer la del experto: ¿Esta imagen de la Asunción es bella? “Es una imagen potente; muy potente, muy capaz de despertar en ti afecto; de sentir su presencia. Es una imagen bien constituida, pero sobre todo que te permite sentir que estás llegando a tu deseo; a tu limpieza del alma, lo que una madre hace por uno”.

¿Para eso sirven las imágenes? “Yo siento que en principio su carácter, simplemente, es brindarle a la gente un conocimiento de catequesis. De hecho antes no había tanto acceso a los libros, y la gente se catequizaba por medio de las imágenes, las figuras, los colores, que de hecho los colores son lo más importante que puede tener cualquier elemento decorativo, de hecho de diseño. Para mí si no hay color no hay memoria. El color es fundamental, pero como agregado, sí tiene ese… El acercarte; el brindarte. Hay casos donde una imagen en vez de darte devoción, te da vergüenza; te da pavor acercarte a una escultura, un cristo a lo mejor exagerado, contemplativo, y llega a un momento en que no lo puedes percibir con esa cercanía, y hay otras esculturas que en la simplicidad, ¿cómo se dice?, en lo simple está lo hermoso; lo bello, porque lo entienden todos, lo viven todos, lo expresan todos, en sencillez. Es lo que nos brinda el artista”.

¿Esta imagen es una obra de arte? Gasca contesta que sí: “Tiene un valor estético, es bella, está bien constituida, no es una… No es un rostro agreste, de mal modo. Tiene una muy buena concepción”.

¿Cuáles serían las características de esta imagen, así para considerarla como una obra de arte? Aquí sí, el restaurador se detiene y reflexiona: “Yo creo que puede ser identificable en lo bello. Puedes identificar su belleza en primera instancia. No necesitas estar buscándole ángulos distintos para identificar su hermosura, y eso la vuelve apreciable. Creo que una obra de arte contempla ese objetivo, que pueda ser apreciada desde el momento en que la concibieron y la terminaron, porque hay cosas que no están terminadas, y no te dan el mismo resultado que algo que ya está en concreto. Lo segundo es que tiene un mensaje muy hermoso, en cuanto a su forma de contemplar el cielo que nosotros buscamos como creyentes, y ese aspecto de cercanía la hace más artística.

Hay pinturas que… tal vez los íconos griegos, que pueden ser hechos por cientos, y pocos de ellos te van a llamar a una reflexión más allá de… Ah, muy bien, es una estampa. Pero ella no. Ella te acerca y te brinda esa… Tiene algo que… le he estado diciendo… porque, bueno, una de mis formas de trabajo es que me brindo a ella y siempre le digo: déjame hacer lo mejor que puedo hacer. Es que eres muy cándida, madre mía; tienes mucho candor, y tú me acercas a ti fácilmente. Me acercas como en un sueño, porque todo empezó así, como un sueño. Yo estaba trabajando en la capilla del Cuerpo de Cristo, aquí por el Colegio Marista… Estuvo mucho tiempo cerrada, la capilla, la abren y me piden unos paneles dorados en 24 kilates, y veo una fotografía, en un programa de las fiestas patronales a la Virgen y digo ¿qué te hicieron? Me quedé pensando: ¿qué le hicieron? Algo se le veía raro.

Me acerco a la Catedral después de varios días, la veo y digo: no, sí, algo te hicieron, no eres tú. Ya tengo mucho tiempo de venir a Aguascalientes, a laborar, por espacios, el Templo del Ave María, San Antonio, San Diego. Nada más que a mí no me gusta el foco, yo me guardo muy a mis silencios, a mi trabajo, porque creo que es así como le gusta a Dios laborar, o que laboren para Él, con calma, sin tanto brinco. Así como entre corchetes, el camarín de nuestra señora de San Diego, ese, una parte, fue restauración de mi familia, con el arquitecto José Luis García Ruvalcaba. De la nada entramos, pero bueno”. (Felicitaciones, ampliaciones para esta columna, sugerencias y hasta quejas, diríjalas a carlos.cronista.aguascalientes@gmail.com).