RENÉ URRUTIA DE LA VEGA.

 El pasado 22 de octubre se conmemoró el Día del Ministerio Público, considero que es una extraordinaria oportunidad de reflexionar sobre su función y la trascendencia que tiene en nuestro país la institución jurídica a la que solemos referirnos como Representante Social, Fiscal o MP.

Por principio de cuentas, es necesario establecer que las funciones del Ministerio Público sustancialmente consisten en recibir la denuncia o querella, investigar los hechos que se consideran en la ley como delitos, ejercitar la acción penal y ser órgano de acusación ante la autoridad jurisdiccional, representar la sociedad dentro del proceso penal para procurar que se haga justicia y que los delitos no queden impunes, exigiendo además la reparación del daño para las víctimas.

La participación o intervención de esta institución jurídica dentro del sistema de justicia penal es particularmente relevante, sin el Ministerio Público el procedimiento penal no tendría sustancia, no habría materia sobre la cual desarrollar el proceso, los agentes del Ministerio Público son abogados capacitados para desempeñar una de las tareas más importantes que es precisamente la de procurar justicia y este término es sumamente profundo, significa que debe hacer todo lo necesario para que un hecho que la ley considera punible, que lo clasifica o cataloga como delito, debe ser aclarado para determinar contundentemente si concurren todas las características que la ley describe para ser considerado como delito y entonces aportar la información o antecedentes suficientes que se convertirán en medios u órganos de prueba y con ello demostrarlo, al tiempo que se identifica a la o las personas que lo cometieron o que de cualquier forma intervinieron para que se cometiera.

El Ministerio Público es una Institución jurídica que se conforma de una serie de funciones, todas ellas indispensables e igual de importantes para lograr lo que se ha señalado anteriormente, es decir, reunir la información necesaria para el esclarecimiento de los hechos y la demostración de quien o quienes son responsables de ellos por haberlos cometido directamente o haber aportado algo para que ocurriera, de manera que en ello interviene un Agente del Ministerio Público que es quien dirige la orquesta y representa la investidura de dicha institución, pero junto a él está su personal administrativo de apoyo sin quienes nada sería posible, están también los agentes de investigación, comúnmente conocidos como Policías Ministeriales, que desarrollan la investigación de campo y se encargan de aportar información significativa a la carpeta, así como conducir al imputado ante las autoridades, en su caso, también debemos mencionar especialmente a los Servicios Periciales, que son profesionales en distintas ramas del saber que aportan información científica sumamente importante a la investigación, a través de dictámenes o informes con rigor científico, mediante el procesamiento de evidencia de muy diversa índole y, finalmente, están los analistas de información, que han venido a fortalecer y robustecer enormemente a la institución ministerial aportando un producto derivado del procesamiento de la información desarrollando el ciclo de la inteligencia en la investigación criminal.

El Ministerio Público enfrenta retos extraordinariamente importantes en la actualidad, no solo debe actualizarse ante las diversas formas de delincuencia que cada día va evolucionando y adaptándose a una dinámica social cambiante de modo vertiginoso con el empleo de tecnologías en las comunicaciones y en todos los ámbitos de la ciencia y del conocimiento, sino que además debe enfrentar a una sociedad que cada vez más demanda sensibilidad y empatía, una sociedad cada vez más afectada y lastimada por la criminalidad y la corrupción, que demanda de sus autoridades un trato correcto y un resultado real.

Uno más de los enormes retos que tiene esta institución es el de actuar conforme a la autonomía que le fue otorgada de forma reciente en el texto legislativo pero que no se ha materializado en la realidad, autonomía que para ser eficaz y generar los resultados para los que fue concebida, no de ahora, sino desde hace siglos, debe ser una autonomía de decisión, de gestión o administrativa, presupuestal y autonomía reglamentaria o normativa.

El Ministerio Público en México exige una transformarse y para ello debemos pugnar por la implementación completa del Sistema de Justicia Penal Acusatorio mediante un proceso extraordinariamente ambicioso de fortalecimiento institucional total que permita que todos sus principios se sustenten en la realidad, invirtiendo tiempo, dinero, esfuerzo y voluntad para lograr una operación eficaz de la norma constitucional y legal que lo contempla, eliminando paulatina pero sostenidamente los resquicios de corrupción y de inquisición; aún así hay en algunos puntos de nuestra geografía nacional logros que se han dado gracias a una voluntad inquebrantable de hombres y mujeres valerosos, con vocación y apostolado, con amor y compromiso por su país y por su trabajo, a quienes reconocemos y admiramos, haciendo votos porque haya cada vez más personas que enarbolen la función ministerial con esa misma vehemencia.

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