Es totalmente falso que la Defensoría de los Derechos Universitarios de la UAA tenga pendiente de resolver denuncias de supuestos casos de acoso y hostigamiento sexual cometidos contra mujeres, tal y como lo señalara en su momento un grupo organizado de la comunidad estudiantil. María Teresa Isabel Martínez Mercado, explicó que para poder actuar en consecuencia y deslindar responsabilidades, es necesario que las denuncias sean formalizadas, situación que hasta el momento no ha sucedido.

En días pasados, un grupo de estudiantes de la UAA acusó a la Defensoría Universitaria de no estar atendiendo alrededor de 24 supuestos casos de hostigamiento y acoso. En ese sentido, Isabel Martínez Mercado precisó que lo anterior obedece a señalamientos realizados hace más de un año por medio del movimiento Me Too, los cuales nunca han sido formalizados ante la instancia encargada de proteger los derechos de los estudiantes.

“Incluso, en el listado de los presuntos agresores se encuentra una persona fallecida y otros docentes más que ya no pertenecen a la institución, quienes en todo caso tendrán que ser sujetos a procedimientos legales de parte de la Fiscalía del Estado”.

Agregó que a las inconformes se les había explicado que para proceder se requiere una denuncia concreta y no por señalamientos de perfiles en redes que pudieran ser falsos para exhibir a un maestro.

“En caso de que las víctimas no quisieran proceder directamente, pueden hacerlo otorgando una carta poder, en la cual se explique a detalle el tipo de agresión sufrida, el lugar y el victimario”.

Finalmente, explicó que las estudiantes inconformes se comprometieron en su momento a continuar el trámite, situación que no ha sucedido. Durante el año pasado, la Defensoría de la UAA resolvió 122 quejas formales que concluyeron en la separación de 5 docentes y 4 alumnos. En lo que va de este año, se han recibido 16 denuncias por hostigamiento, acoso, discriminación entre otras más, de las cuales se ha emitido la recomendación de dos separaciones de docentes y una más de un estudiante, así como amonestaciones en faltas consideradas no graves.

“Difundir datos inexactos lo único que hace es desalentar a las verdaderas víctimas a que se animen a denunciar. Hacerles creer que no pasa nada las hará desistir de denunciar, lo que al final termina siendo un beneficio para los victimarios y no queremos que eso suceda”, concluyó.