Ganaderos de comunidades serranas como La Congoja, en el municipio de San José de Gracia, enfrentan condiciones adversas debido a la sequía, lo que les obliga a transportar agua y alimento para la supervivencia de sus animales. Esta situación, que ha persistido durante los últimos dos años, se caracteriza por la ausencia de pastizales y la sequedad de los bordos, lo que incrementa los costos hasta el punto de forzarlos a deshacerse de sus animales.

Don Quintín Benítez señala que el costo de los forrajes ha aumentado considerablemente en los últimos meses, pasando de 800 a casi 2 mil pesos, para poder alimentar al ganado.
Explicó que, ante la falta de recursos suficientes para asegurar la compra de pasturas, es necesario enviar a las vacas más delgadas a los centros de acopio, donde los productores ganaderos reciben cantidades mucho menores al valor real del animal, destinándolos al sacrificio.

El rastrojo es la alternativa económica, sin valor nutricional, para que los animales se alimenten con algo.

Don Quintín reconoció que, en algunos ranchos pequeños, los propietarios intentan mitigar los efectos de la sequía, pero eventualmente se quedan sin animales. Mencionó el caso de un rancho cercano al estado, donde los dueños pasaron de tener más de 200 animales a sólo 60, que son los únicos que pueden mantener actualmente.

MIENTRAS TANTO. El ganadero detalló que su estrategia consiste en ganar tiempo en caso de que la escasez de agua en la Sierra persista, tal como ha ocurrido en los últimos dos años. Adicionalmente, contempla la opción de adquirir rastrojo, que es la hojarasca seca de maíz con escaso valor nutricional, pero que permite a los animales tener algo que masticar. Este recurso tiene un costo equivalente a la mitad del precio de una paca de forraje.

Los ganaderos se previenen de tiempos aún más difíciles, asegurando pacas de forraje