Más de la mitad de las empresas en México instrumentaron paros técnicos como medida de prevención ante el arribo de la pandemia al país y priorizaron el no despido de personal por sobre la reducción de remuneraciones y prestaciones.

Así lo informó el presidente del INEGI, Julio Santaella, al presentar los resultados del impacto del COVID-19 en la actividad económica y el mercado laboral, en donde se logró recopilar información complementaria sobre el impacto de la pandemia y los estragos en las unidades productivas.

El estudio censó a 4 mil 920 empresas grandes y Mipymes de diferentes sectores, y logró conocer que poco más de la mitad realizaron paros técnicos o cierres temporales, mientras que el 40.4% no lo hicieron.

El 93.2% de las empresas registró al menos un tipo de afectación debido a la contingencia por la pandemia, mientras que el 91.3% se vieron afectadas con la disminución de sus ingresos.

Del total de las empresas consultadas, sólo el 7.8% logró obtener algún tipo de apoyo de carácter federal, estatal o municipal. El 92.2% de los empresarios que no pudieron acceder a ninguno de los programas emergentes, fue por desconocimiento de los mismos.

De acuerdo a Julio Santaella, durante abril pasado el 60% de las empresas instrumentaron acciones operativas entre las cuales destacan pedidos a domicilio, trabajo en casa y ventas por internet, con el 45%, 32% y 29%, respectivamente.

Por su parte, la Encuesta Telefónica sobre COVID-19 y Mercado Laboral arrojó que de las 32.9 millones de personas ocupadas, el 23.5% trabajó desde su casa; 30% no trabajó las horas habituales, y más del 46% disminuyó su ingreso; por su parte el 21.8% estuvieron ausentes temporalmente de su trabajo manteniendo un vínculo laboral.

Por su parte, se estiman 13.6 millones de personas no ocupadas con disponibilidad para trabajar, pero sin buscar activamente un empleo. De ellos, 11.9 millones de personas son ausentes del trabajo a consecuencia del COVID-19, donde 42.3% considera que retornará a su trabajo al terminar la contingencia. En 30.4% de las viviendas algún integrante perdió su trabajo por la pandemia y en 65.1% de las viviendas sus ingresos disminuyeron durante la contingencia. De estas viviendas con disminución de ingresos, en 37.4% de ellas sus integrantes tuvieron que vender algún bien, pedir dinero prestado o recurrir a sus ahorros.