De acuerdo a la Cámara Nacional del Autotransporte de Carga (Canacar), la contingencia por COVID-19 ha comenzado a causar estragos en la movilización de mercancía, sin que por fortuna se vea afectada la entrega de insumos de la canasta básica.

Su presidente Roberto Díaz Ruiz, detalló que a pesar del complicado panorama que se está enfrentando, existe el compromiso de los socios a no detener el servicio otorgado, conscientes de que lo anterior pudiera generar una crisis mayor.

El líder del sector transportista, detalló que en las últimas dos semanas, han visto reducidas sus operaciones entre un 15 y 20%. Si bien no es una cifra alarmante, indicó que estarán al pendiente de que el servicio no se vea afectado, pues lo que menos se quiere es comprometer la fuente de empleos que se generan en el sector.

Precisó que la principal reducción en carreras, obedece al paro que existe en el sector automotriz, por lo que considera que una vez que se regularicen las situaciones también ellos puedan normalizar su operatividad.

Finalmente, dijo que de momento el sector carguero se mantiene a la expectativa de lo que se pudiera generar a consecuencia de la evolución del coronavirus. De momento la entrega de alimentos y bienes de consumo en general no ha sufrido mayores afectaciones. “Existe el compromiso desde el más modesto operador hasta el más importante transportista de no frenar el servicio. Creemos que el desabasto de insumos generaría una mayor crisis que saldría muy costosa”.