A poco más de un mes de haber sido hackeado el sistema de archivo y trámites del Registro Público de la Propiedad, si bien las puertas de la dependencia están abiertas y gente trabajando, el problema no ha sido resuelto y pareciera que no han dimensionado el descalabro económico y moral.

El presidente del Colegio de Abogados de Aguascalientes, Fernando Amador Macías, expresó que no basta con que se reconozca el problema e intenten resolverlo sólo con técnicos en sistemas, sino que deberían acelerar el proceso de recuperación, pues los trámites no sólo de notarios, sino de abogados, inmobiliarios y ciudadanos en general se han estado retrasando con las consecuentes pérdidas económicas.

La lentitud con la que ha sido atendido el tema, dejan ver, insistió, que no se ha dimensionado el problema real, “no tienen idea de cuánto daño le han hecho a la entidad por falta de probidades, y ahorita menos tienen idea de cómo resolver el problema”.

Por citar sólo un ejemplo, cada notaría pública llega a tener en promedio 10 personas trabajando a una mínima expresión, pues son oficinas que dependen del Registro Público de la Propiedad, “si sumamos son 60 notarías, en promedio unas 600 familias que dependen de ellas, lo cual es costoso para el titular que debe pagarles a pesar de no estar produciendo liquidez”.

Aunque en el RPPC traten de ponerse al corriente con la captura de información de los libros que estaban a punto de digitalizar, pasado un mes del hackeo siguen parados los créditos de vivienda a través del Infonavit, de los bancos, los promotores inmobiliarios poco se pueden mover porque es difícil obtener el certificado de libertad de gravamen, “todo sigue frenado”.

Recordó que al principio del problema tuvieron una reunión con el titular de la Seguot, Armando Roque Cruz, de quien depende el Registro Público de la Propiedad, a quien se le propuso la integración de un Consejo Técnico que incluyera a empresarios, profesionistas, abogados y notarios, además de gente del Gobierno, “pero es fecha que ni respuesta a la sugerencia ni disposición hay”.