Jorge Ricardo
Agencia Reforma

TEPOTZOTLÁN, Edomex.-Blanca Quijada siempre ha querido que sus hijos la superen, parece tan fácil y parece tan difícil que Wendy, de 7 años y en segundo de primaria, lo logre.
Habitan en una carpa de madera y lonas rotas al pie de un cerro en Tepotzotlán, Estado de México. Tres por tres metros, piso de tierra, basura y desperdicio.
Fácil porque su mamá estudió unos años en una primaria para adultos. Sabe hacer cuentas, aunque en las casas donde trapea y limpia el polvo no lo necesita. Lo necesitará acaso para vender el cartón que recoge del basurero. Amado Vázquez, el padre, trabaja en un jardín de fiestas, y cuida 100 gallos.
Tan díficil, porque su mamá se acaba de enterar de una tarea: “Escribe en inglés 1 frase saludo y una de despedida delante coloca cómo se traduce”, dice el mensaje por celular.