Rolando Herrera
Agencia Reforma

Chiapas, México.-Ante un auditorio volcado en su figura, el Presidente Andrés Manuel López Obrador dijo que no es el mejor Presidente de México, pero sigue el ejemplo de los mejores.

Desde su llegada al Ejido Revolución Mexicana, a donde acudió a inaugurar una sucursal del Banco del Bienestar, el tabasqueño fue recibido por un tumulto jubiloso que rodeó la camioneta en medio de porras y con música de fondo de la Marimba Orquesta.

La algarabía, dijo Alejandrina López Ventura, era porque por primera vez un Presidente visitaba esta comunidad y lo hacía un Mandatario que apoya a la gente y a quien ve todos los días en su conferencias matutinas.

Debajo de una carpa, que amortiguaba un poco el Sol que caía a plomo, los asistentes se volcaron en porras al Mandatario federal, quien empleó más tiempo del usual para saludar a quienes se desbordaban por encima de las vallas metálicas.

El Gobernador del Estado, Rutilio Escandón, fungió más como animador de un mitin que como titular del Ejecutivo local y, durante casi 10 minutos, ensalzó la figura de López Obrador y aseguró que, a poco más de la mitad de su sexenio, ya se le podía considerar como el mejor Presidente de México.

Cuando el tabasqueño hizo uso de la palabra, en medio de porras, dijo que quería aclarar algo.

«Quiero empezar por decirles que han habido tres grandes Presidentes de México».

«Tú eres uno», gritó alguien de la concurrencia.

«No. El mejor fue Benito Juárez; el segundo, Francisco I. Madero; el tercero, Lázaro Cárdenas. Yo voy siguiendo ese ejemplo», indicó.

Pese al apoyo, los lugareños también tenían sus demandas y cuando el tabasqueño siguió su discurso comenzaron a corear que querían una universidad, lo que obligó a López Obrador a responder.

«De una vez les voy a responder, va a haber una universidad aquí en Revolución Mexicana», dijo y fue entonces que el auditorio nuevamente explotó en júbilo.

El tabasqueño agregó que apoyaría la construcción de escuelas que hicieran falta, no así la de otros establecimientos.

«Si me piden permiso para abrir una cantina les digo no, pero una escuela si», expresó.