RENÉ URRUTIA DE LA VEGA

Hay una amplia discusión en torno a un tema no menos delicado, esgrimido por los artífices de la reforma y por muchos medios de comunicación, en el sentido de la tremenda responsabilidad que tuvieron los legisladores de la oposición al haberse descuidado en la sesión del pasado jueves 15 de abril y no darse cuenta de la inclusión de ese transitorio, que aprobaron sin saberlo y que cuando se dieron cuenta, el hecho se había consumado, lo cual, coincido, es absolutamente reprobable y habla de la falta de atención, de responsabilidad y de compromiso de nuestros legisladores en el desempeño de sus funciones, pero también lo es el hecho de que el partido mayoritario y los artífices de la reforma hayan actuado en esas condiciones, porque precisamente eso fue algo provocado tal como ocurrió, no fue un descuido inocente, sino deliberadamente provocado, descuido al fin, provocación también al fin, un descuido inaceptable y reprobable, pero una provocación perversa y reprochable, ni a cuál irle.
Por otro lado, escucho y leo las voces de quienes consideran que es justificado y legítimo que el actual presidente de la Corte se mantenga en el cargo para dar continuidad a la reforma y hacerla eficaz, a quienes consideran que se trata de actos necesarios por parte del gobierno actual para llevar a cabo su transformación y una larga lista de justificaciones, todas ellas desacertadas desde el punto de vista jurídico, lo cierto es que nunca, bajo ninguna circunstancia podrá argüirse de válida una vía ilegal para conseguir algo, por legítimo o justificado que parezca y mucho menos la violación flagrante de la Constitución, si permitimos eso quizá todo pueda estar perdido porque se abriría una puerta demasiado grande y peligrosa para continuar haciéndolo en cada ocasión en que una mayoría pretenda imponer su voluntad y con ello habremos destruido al Estado, la democracia y los principios y postulados fundamentales de una nación, como lo son, entre otros, la división de poderes y el régimen republicano, estaremos atentos a que la votación del pleno sea la correcta.

(Continuación)

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