Saúl Alejandro Flores

Estimados lectores continuamos con el tema abordado con relación al proyecto de la presa Zapotillo. La semana anterior, les compartí los diez puntos que fueron externados por SAPAL (Sistema de Agua Potable y Alcantarillado de León) organismo operador de dicha ciudad, una ciudad que sería beneficiada por el abastecimiento de agua procedente de la presa El Zapotillo, una obra polémica sobre la cual les compartiré mas detalles en las próximas colaboraciones, ya que también en esta historia fueron una parte actora los pueblos a los que se amenazó con inundar: Temacapulín, Acasico y Palmarejo. Sobresale esta historia porque es un clásico ejemplo de la invisibilización con que las autoridades tratan reiteradamente a los ciudadanos, se habla de obras públicas en pro de una mayoría en beneficio de la sociedad, etc. cierto que existe una justificación que debe ponderar el bien mayor, sin embargo, eso no justifica el atropello, la ausencia de transparencia, hacer a escondidas los proyectos, la práctica reiterada de improvisar y de no consensar con los ciudadanos.

Este proyecto lleva en su haber ese rosario de historias viciadas y que con proyecto o sin proyecto la problemática del agua crece en la región en donde es un hecho el estrés hídrico, bajo una premisa “baja disponibilidad de agua y la poca que hay en un porcentaje significativo presenta contaminación.

Titulé a estas entregas como pueden apreciar: “Si ves las barbas de tu vecino cortar pon las tuyas a remojar”, en razón de que los trasvases si bien son una magnífica obra que exhibe el talento de la ingeniería, un reto espectacular, pero… eso no es la solución, uno de los errores máximos y reiterados en gran parte del siglo XX y la quinta parte del actual, es apostar todo a la infraestructura, porque genera riqueza y no me confundan con que con ello quiero decir que al cien por ciento esto es “corrupción”, es sabido que la obra pública genera fuentes de empleo y da empuje a la economía, y ahí sí no podemos negar que una gran rebanada de pastel se queda en quienes operan bajo esas viejas prácticas o mejores dicho las prácticas de corrupción de siempre. También reitero que no se me confunda mi querido lector, la infraestructura es muy necesaria, es un componente indispensable e imprescindible, pero no debe ser el todo.

Los problemas que se exhiben son por ausencia de institucionalidad en la gestión y administración del agua, por una ausencia de un marco legal y regulatorio, de una política hídrica y por supuesto de una ausencia de gobernanza.

Aguascalientes es un ejemplo de una cadena de omisiones, como lo he manifestado en algunas colaboraciones anteriores de manera reiterada he mencionado que “Aguascalientes es un exportador de agua”, de manera simple sin números lo digo, miren el río San Pedro nace en el Estado de Zacatecas y lleva un escurrimiento de agua, pero este volumen crece en la medida que recorre los municipios por los que atraviesa, mediante las descargas de agua residual, como parte de esa ineficiencia, sí por que esa agua que se extrae del acuífero la usamos en nuestras casas, centros de trabajo, etc. y viaja por la red de alcantarillado y va al río, es tratada en la planta al sur de la ciudad y pasa a Jalisco con el nombre de río Verde, esa agua formaría parte del proyecto de Zapotillo y abastecería a la ciudad de León, Guanajuato. Los municipios de Aguascalientes pagan derechos por extraer esa agua del acuífero y la descargan en los cuerpos de agua de jurisdicción federal, a través de la Conagua, también se paga un alto costo de energía para extraer y operar y es un agua que no se aprovecha. Esa es otra historia de omisión que les relataré más adelante. Pero para suplir esa falla, se diseñó el proyecto de abastecer agua a la ciudad a través de la presa Calles, pero esa agua sería insuficiente y terminaría por traerse desde el río Juchipila en un trasvase, como puede apreciarse en la imagen. Ya les comentaré más detalles de estos proyectos Zapotillo y el de Valle de Aguascalientes, con muchas aristas e historias, pero a futuro no es alentador y permítanme un ejemplo, con un presidente cuya especialidad es confrontar y polarizar, así como al iniciar su sexenio dijo adelante a Zapotillo para abastecer a León, luego tres años después va a Temacapulín y respalda a los pobladores, no será ésta la excepción, por eso digo que en Aguascalientes “se deben poner las barbas a remojar”, porque aunque deje de ser presidente seguirá con ese activismo y no permitirá que el sucesor lo “mande a las Islas Fidji”, como buen echeverrista, trabajará con sus huestes y …la balcanización de cuencas será un nicho político.

Estimados lectores nos vemos la siguiente semana, recuerden la importancia de emprender acciones y políticas que permitan que en México y Aguascalientes el agua nos alcance.

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