Un 35% de las peleas de perros en la vía pública son generadas por personas que traen a sus perros sueltos contra aquellos que sí traen correa, indicó el gerente de Programas Contra de la Crueldad Animal de Humane Society International, Felipe Márquez Muñoz.

El activista comentó que lamentablemente existe un gran desconocimiento entre la población en general de cómo actuar cuando se suscitan peleas entre perros en la calle y la primer reacción de la gente es pegarle al animal, lo cual provoca que éste se enfurezca más y con el riesgo de que pueda redirigir la mordida hacia el dueño o a otras personas.

Señaló que es muy común que los perros cuando van en la vía pública en sus paseos los dejan deambular solos y lo natural es que se acerquen a oler a otros canes, pero no todos los perros pueden recibir bien esta señal o pueden tener estrés al momento de estar paseando. “Normalmente cuando el propietario los pasea con la correa, éste se estresa cuando se acerca otro perro, entonces empieza a jalar al perro y esto genera que el animal se ponga ansioso y se estrese, lo cual crea un ambiente de ansiedad en los dos perros y puede propiciar una pelea”.

Recordó que la legislación local del Estado de Aguascalientes establece que uno de los requisitos para los propietarios de animales de compañía, particularmente de los perros, es que, al momento del paseo, éstos deben siempre llevar correa, collar y portar su placa de identificación. “Si alguien lo hace de otra forma, pues está infringiendo la ley y puede ser acreedor a una sanción”.

Afirmó que, ante una pelea suscitada en la calle, es importante que la gente tome algunas medidas: primero nunca golpear a los perros cuando se están peleando. Una de las reacciones naturales de la gente es tomar un palo o una escoba o pegarles con el puño para que se separen y esto sólo genera más dolor y la forma de canalizarlo es mordiendo más al otro perro. Siempre tratar de jalar a los perros de las patas traseras, levantarlos para que pierdan el equilibrio y alejarlos. En cuanto tomen un respiro, alejar a los perros para que se puedan separar. Echarles agua con manguera o cubetas también puede llegar a funcionar. Cubrirles la cabeza con una chamarra o una toalla y taparles los ojos siempre con cuidado y en compañía de más gente y correr de inmediato al veterinario en cuanto se les pueda separar.