Teresa Martínez
Agencia Reforma

Tras dos meses de confinamiento, Alicia buscó a un amigo para tener relaciones sexuales y le cuestionó: “¿usas cubrebocas?, ¿te lavas las manos?, ¿sales mucho de casa?”.
El hombre lo tomó a broma y ella se sintió paranoica. Ése ha sido su único encuentro sexual desde marzo, cuando empezó la contingencia sanitaria.
“Al final casi creo que me persigné y ya. Cuando supe que seguía viendo a otras personas, me preocupé por el Covid”, cuenta la mujer de 45 años, quien vive sola.
“No quiero volver a pasar por algo así. Sí salgo a trabajar, pero no es lo mismo a tener una relación donde obviamente estás incrementando las posibilidades de contagio”.
La encuesta “Sexualidad y Covid-19” indica que un 43.08 por ciento de las personas tiene menos actividad sexual, mientras que el 52.78 no percibe cambio.
Sólo un 4.14 por ciento reporta un aumento.
Realizada en línea por la Asociación Mexicana para la Salud Sexual, A.C. (AMSSAC), la encuesta publicada tuvo mil 785 participantes con una edad entre los 18 y 80 años.
El 66 por ciento, mujeres, y el 33, hombres. La mayoría de los encuestados, heterosexuales (80%) y de clase media (94.89%), entre solteros (39.17%), casados (33.50%), en unión libre (15.26%) y divorciados (8.36%).
“La pandemia genera mucha tensión en nosotros y eso hay que entenderlo”, señala Eusebio Rubio, fundador y director de la asociación civil.
“Es muy lógica (la disminución), si la pareja se queda en otro lado y no puede uno andar saliendo. Otra cosa es que baje la conducta sexual con la presencia de la pareja”.
El placer sexual tiene que ser igual de importante que el ejercicio, la alimentación y el cuidado del sueño que tanto han tomado relevancia en la contingencia, destaca la psicóloga Karla Urriola, directora de CRESEX y catedrática del Tec de Monterrey.

SIN TIEMPO A SOLAS
Si la pareja pasa la cuarentena con hijos y familia extendida, dice la encuesta, su actividad sexual está inhibida en un 43 por ciento.
Los matrimonios antes tenían espacios cuando los niños estaban en clases, detalla Rocío García, sexóloga e investigadora de la organización Xochiquétzal.
“Se está viendo en las terapias sexológicas, ‘¿cómo organizarnos?’, porque ahorita no hay tiempo”.
Una mujer de 50 años, que pidió omitir su identidad, vive con sus tres hijos de alrededor de 20 años y batalla para tener intimidad con su esposo.
Antes podían pasar tiempo juntos los fines de semana cuando los hijos salían. Pero ahora que están en casa todo el tiempo, la pareja tiene que buscar otros momentos y espacios.
“Hemos tenido que encontrar otros vínculos, como caricias, no precisamente el acto sexual, porque no hay tiempo. Ellos (los hijos) de todo se dan cuenta”, comparte.
“Sí tengo privacidad, pero la cultura de mi casa desde que eran niños es de puertas abiertas por cuestiones de convivencia. No me siento igual de relajada”.
Por otro lado, García ha notado en las consultas de pareja que entre más tiempo pasan juntas por el confinamiento, se presenta mayor lejanía.
“Entre más contacto cotidiano, los problemas empiezan a salir”.

SIN PAREJA, ¿CÓMO?
¿Qué pasa con las personas solteras?
“Si son responsables, si se tienen la confianza de que cada uno se cuida, pueden tener un encuentro con cubrebocas y no besarse, optar por otro tipo de caricias”, señala la terapeuta Josefina Leroux.
Si no, continúa, es una moneda al aire.
Jaime, de 24 años, vive con sus papás y durante la pandemia ha tenido relaciones sexuales con una amiga que vive sola.
Al principio mantenían el cubrebocas y se rociaba de sanitizante, incluyendo las suelas de los zapatos. Después, la pareja fue relajando las medidas.
“Llega un punto en que ya se te olvida. Ella es una persona que ha cumplido el encierro de la pandemia. Yo sólo voy a la oficina una vez a la semana y al súper”, platica.
La comediante Karla Wasabichi organizó junto con otras standuperas la sesión online “Viejas cachondas” en la que compartieron sus experiencias sexuales en la pandemia, disponible en la página Estassonviejas en Facebook.
En este periodo, Wasabichi ella ha usado Tinder para salir con chicos. En una ocasión iba a casa de uno de ellos porque la roommate de Karla no quería visitas. En otra, fue a un motel.
“Ahora en la pandemia tenía más oportunidad de cuestionar a las personas y darme cuenta quién si valía la pena y quién, no”, reflexiona.
“Me hizo darme cuenta que tenía que poner más filtros para relacionarme con alguien, especialmente si va a ser algo casual: poner reglas, límites y ser muy precavida”.
La pandemia está impactando la sexualidad, poniendo a la mayoría ante nuevas situaciones.

¿A qué te enfrentas tú??