Por FRANCISCO VARGAS M.

El matador de toros tlaxcalteca Sergio Flores, uno de los jóvenes toreros mexicanos que ocupa un lugar importante y primordial en la baraja taurina de nuestro país, se recupera satisfactoriamente de la fractura en la novena costilla del lado derecho que sufrió hace un mes toreando un toro en la ganadería de Caparica; misma que vino a consecuencia de una fuerte voltereta que le dio el astado.
Debido a la fractura y por indicaciones del doctor, ha estado en reposo absoluto para que solde bien la costilla, lo cual ya ha cumplido y desde el lunes pasado ha empezado a correr, entrenar y ejercitarse; pero por el momento hasta dos semanas más podrá volver a tentar.
Sobre cómo ha sobrellevado este tiempo de la pandemia, comentó que afortunadamente tiene la fortuna de estar viviendo en la dehesa de Caparica, misma que se ubica en el rancho “El Rocío de Valentina”, perteneciente al municipio de Jiquipilco, Estado de México, donde gracias a la confianza de su apoderado y propietario Roberto Viezcas Mireles, en sociedad con los señores Manuel Muñoz y Julio Muñoz Cano Castro, le dan la oportunidad de estar concentrado en ella y en contacto directo todos los días con el ganado bravo; sin embargo señaló que por cuestiones de prevención tuvo que desalojar el casco de la dehesa junto con los novilleros José María Mendoza y Rodrigo Ortiz, para que realizaran labores de sanitización en el rancho; por lo que en estos momentos se encuentra en su casa de Apizaco, disfrutando del calor de su hogar.
Por último, destacó que además de hacer labores de campo en Caparica, donde tentó un novillo, así como machos y una significativa cantidad de vacas en semanas pasadas; pasaportó cuatro toros a puerta cerrada en la ganadería de José Miguel Llaguno y un par en la dehesa de De Haro. (pacovargas_@hotmail.com)