Jorge Ricardo
Agencia Reforma

CIUDAD DE MÉXICO.- El director de Materiales Educativos de la SEP, Marx Arriaga, admitió que no se logró el rediseño exprés que planeaba hacer de 18 libros de texto gratuitos y a quienes participaron les dijo que estaban en su derecho de abandonar los grupos.
“Los libros de texto con los contenidos que ustedes crearon irán apareciendo de manera escalonada, siendo los correspondientes a Español, tercero y cuarto grado, los primeros en ser entregados.
“Los correspondientes al resto de las asignaturas y grados se publicarán posteriormente, primero debemos trabajarlos. Todos están en su derecho a dejar los grupos, si ese es su deseo, llevándose nuestro más profundo y sincero agradecimiento”, informó con un breve mensaje de voz por WhatsApp.
Afirmó que desde el martes se han enviado los reconocimientos, el único pago a quienes participaron en el rediseño y se excusó en la veda electoral sobre por qué no respondía a las inconformidades.
Para la especialista en Pedagogía, Carolina Irene Crowley Rabatté, quien participó inicialmente en el proceso, esto fue una aceptación del fracaso de Arriaga, quien fuera sinodal en el examen de doctorado de Beatriz Gutiérrez Müller, y reseñista de sus libros.
“Este señor ya se lavó las manos, mandó hoy el mensaje a los grupos de Whats para que se publicara y así justificarse, porque si la SEP no entregaba sus propuestas el 31 de mayo, entonces tendría que esperarse un ciclo escolar más completo”, sostuvo.
“Van a salir los libros de Historia con los planes del programa de 2011, esos son los que se van a repartir en agosto, ¿ni modo que en septiembre o en mayo del 2022 llegue el nuevo libro de Historia?”, planteó Crowley Rabatté.
Recordó que la Comisión Nacional de Libros de Texto Gratuitos debe comenzar a repartir en enero los libros para los 14 millones de alumnos de primaria para el ciclo que inicia en agosto; sin embargo, fue hasta marzo cuando Arriaga informó de su proyecto de rediseño, así que la SEP fijó el 31 de mayo como plazo de entrega.
Después se levantó la polémica por lo apretado del plazo y porque los diseñadores y docentes que participarían no iban recibir ningún pago más que un reconocimiento y ya no se habló del proceso con el pretexto de la veda electoral.