David Reynoso Rivera Río

Desde hace un par de años, en el mes de Septiembre me permito utilizar este espacio para invitarlos a conocer las ventajas de acudir ante el notario público de su preferencia y otorgar un testamento con motivo del denominado “Mes del Testamento”, ya que durante el mes de septiembre los honorarios de dicho instrumento se reducen en todo el país hasta en un 50%. En primera instancia, por la complejidad de las relaciones humanas, resulta importante mencionar que el testamento es un instrumento de gran relevancia para la vida diaria de las personas ya que permite evitar problemas para el caso de que una persona fallezca.
Resulta alarmante que, en nuestro país, según datos de la Secretaría de Gobernación, se han registrado casi 5’500,000 testamentos ante el Registro Nacional de Testamentos, lo que representa aproximadamente a un 5% de la población capaz de otorgarlo. Lo anterior, obedece primeramente a que la cultura del testamento aún no ha causado el suficiente arraigo y se tiene la errónea creencia de que otorgar un testamento sólo resulta útil cuando se tienen grandes cantidades de dinero o cuando una persona se encuentra en su lecho de muerte.
Ante ello, resulta importante fomentar la cultura testamentaria y aclarar que no existe un mínimo de bienes con los cuales se debe de contar para heredar ya que tan valioso es una prenda, como un vehículo, un terreno, una casa habitación e inclusive un teléfono celular o iPhone, ahora que a mi parecer los celulares alcanzan precios ridículamente altos. El catálogo de supuestos que se pueden abarcar en un testamento es tan amplio que inclusive se puede heredar algún bien futuro; es decir, algo que planeas adquirir pero que aún no se tiene y se espera que adquiera o suceda antes de que llegue la muerte.
Mi recomendación estriba en acudir a obtener una asesoría y comprender las diferencias entre los conceptos de herederos y legatarios, para que se pueda tomar una correcta decisión; posteriormente recomiendo solicitar sea explicada la función del albacea y poder realizar la designación adecuada para que el testamento realizado cumpla a cabalidad su función, permitiendo así heredar bienes y no problemas a nuestros seres queridos.
Existe también la falsa creencia de que sólo se puede otorgar un testamento en una única ocasión; cuando en realidad se puede cambiar las veces que uno quiera, puesto que se trata de un documento “personalísimo, revocable y libre” en el que, si por alguna razón se decidió dejar algún bien o un conjunto de bienes a personas determinadas, en cualquier momento se puede revocar con el otorgamiento de un nuevo instrumento.
Por todo lo anteriormente expuesto me permito invitarlos a que aprovechen los últimos días del mes del testamento, ya que la diferencia entre tener un testamento y no tenerlo al morir es abismal; pues de no contar con uno y querer proceder a realizar la sucesión, se tendría que hacer pasar a nuestros seres queridos por un juicio sucesorio intestamentario, el cual genera problemas y distanciamientos aunado a que es proporcionalmente más caro y quizá más largo o tedioso.
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