En una ceremonia liderada por el Obispo de Aguascalientes, Juan Espinoza Jiménez, se rindió tributo al Canónigo Jesús María González Martín del Campo, reconocido por su desempeño como Rector de la Catedral de Nuestra Señora de la Asunción.

La comunidad eclesiástica y los devotos se unieron para homenajear a González Martín del Campo, cuya existencia se dedicó al servicio, la devoción y el arte religioso.

El Obispo Espinoza Jiménez, durante la misa exequial, compartió recuerdos y anécdotas que ilustraron las virtudes humanas y espirituales del Padre Jesús María, destacando su amor por el arte, la historia, la liturgia y su esfuerzo por embellecer lugares de culto. También mencionó su devoción a la Virgen María y su pasión por la Semana Santa, resaltando proyectos inconclusos debido a su repentina partida.

El Prelado recordó la última llamada telefónica con el Canónigo, quien enfrentaba su proceso médico con esperanza y serenidad, sin prever que sería su adiós. Esta actitud, incluso en sus momentos finales, reflejó su profunda fe y la aceptación, inspirada en la Biblia y las enseñanzas cristianas sobre la resurrección y la esperanza.

La comunidad de Aguascalientes vive un duelo compartido, pero se consuela en la promesa cristiana de la resurrección que el Canónigo predicó. La ceremonia subrayó el consuelo y la paz que la fe ofrece, recordando la promesa de la vida eterna y la presencia divina.

El legado del Padre Jesús María perdura en quienes lo conocieron y en sus obras, marcando no solo una pérdida para la Diócesis sino también invitando a la reflexión sobre la vida, la muerte y la fe.