Gustavo García Olguin 
Agencia Reforma

CDMX.- La tarde del jueves un conserje de 73 años de una escuela de Chimalhuacán se bañó y se salió al frío. Es hipertenso y en la noche ya no podía respirar.

Llegó ayer por la mañana al área de urgencias del Hospital General en la CDMX, sudando y sin poder hablar. Mientras lo evaluaban en el primer filtro, su esposa le echaba aire con un cartón. Lo pasaron después al área de evaluación de urgencias de Covid-19.

Su hijo, un albañil, los esperó afuera.

Cuando salió su mujer, parecía más tranquila: “Dice la doctora que le van a hacer el estudio ese del Covid, pero que hasta mañana, hasta que haya una cama.

“Me dijeron que no hay cama, que ahorita va a estar ahí sentado, pero como le pusieron el oxígeno entonces ahorita ya está recuperándose así”, le dijo a su hijo.

La mañana de ayer la App de Hospitales Covid indicaba que el Hospital General estaba saturado, pero siguió recibiendo a sospechosos: Un diablero de la Merced, una cajera de la Central de Abastos, un jubilado.

En tanto, en la banqueta, una familia no sabía cuándo le iban a dar los resultados de su hijo, un vendedor de fruta de Atizapán, quien había sido internado la tarde anterior y murió a las siete de la mañana.